Vaduz - Else Voegeli ha es tado atendiendo a evasores fiscales de Alemania por 40 años en su hotel en las montañas que se asoman sobre Vaduz, la capital de Liechtenstein. Voegeli cuenta con las leyes de secreto bancario del principado para que sigan viniendo. Sin embargo, esto puede cambiar radicalmente.
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Una investigación de evasión fiscal mundial -la mayor realizada hasta el momento- se está llevando a cabo sobre el microestado enclavado entre Austria y Suiza, pero comenzó en Alemaniay se ha extendido a 13 países, desde Estados Unidos hasta Nueva Zelanda. La investigación actual comenzó después de que espías alemanes pagaron 5 millones de euros por un disco de computadora que contenía los pormenores de los ciudadanos que se sospecha utilizan fundaciones con sede en Liechtenstein para evadir impuestos en sus países de origen. Las cuentas en cuestión se encuentran en divisiones de LGT Group, el holding financiero utilizado por la familia real de Liechtenstein. LGT maneja un capital de unos u$s 100.000 millones, según la página Web de la compañía.
«La protección de la esfera privada y el secreto empresarial y bancario, que fue violado por este robo de datos, es un valioso activo para nosotros», dijo el ministro de Justicia de Liechtenstein, Klaus Tschuetscher.
En respuesta a la investigación, el principado aprobó la semana pasada una ley que establecería una diferencia legal entre fundaciones benéficas y las que se establecen para propósitos privados. La semana pasada, el príncipe heredero Alois, de 39 años, calificó la investigación de un «ataque» al principado. En una entrevista hace dos años, el príncipe dijo que la población de Liechtenstein rechazaría cualquier intento de eliminar el secreto bancario.
Liechtenstein, Andorra y Mónaco son los únicos estados incluidos en la lista de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos de « refugios fiscales que no cooperan». Países como Suiza y Austria también tienen leyes de secreto bancario, pero colaboran con otros gobiernos en cuestiones tributarias.
La economía de Liechtenstein era principalmente agraria hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el país utilizó impuestos bajos y un estricto secreto bancario para atraer a depositantes ricos y convertirse en un centro financiero. Alrededor de 26% de la economía de Liechtenstein, de u$s 4.000 millones, se basa en el sector financiero, casi el doble de la proporción de Suiza.
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