26 de octubre 2011 - 16:35
Primeros datos del satélite Aquarius: nuestra costa es dulce, la brasileña salada
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El mapa global de los océanos servirá para anticiparse al Cambio Climático.
Los instrumentos del Aquarius miden el porcentaje de sal en el agua marina: el promedio son 35 gramos de salinidad por kilo de agua, pero la cantidad dista mucho de ser uniforme en todos los océanos.
La explicación es sencilla: la evaporación frenética aumenta bruscamente la concentración de sal en los mares. En las regiones donde llueve con mucha frecuencia, esta se reduce por el ingreso masivo de agua dulce a raíz de las precipitaciones. Las imágenes del Amazonas también presentan un tono azul, debido a que es una zona "dulce" por las desembocaduras de múltiples ríos.
El Aquarius, con su avanzado sistema instrumental, es ni más ni menos que una lupa posada sobre el ciclo básico del agua: desde el océano a la atmósfera y nuevamente de regreso al océano, que posibilitará confeccionar un esquema de las variaciones de la composición de los mares mes a mes y año a año, a nivel local y mundial.
Los especialistas aseguran que se lograrán resultados de los que "se hablarán durante décadas". El entusiasmo resume el esforzado proceso de enviar el Aquarius al espacio, que en un momento fue un sueño y luego sólo un concepto de laboratorio. La alternativa sería costosa y en extremo compleja: recolectar muestras de agua en cada una de las regiones del mundo, probablemente a través del despliegue de vehículos robóticos. Con el satélite, en una semana se recaban miles de datos en distintos puntos para verificar la salinidad y elaborar mapas precisos. "Es la pieza del rompecabezas que faltaba", resumen.
La investigadora argentina Sandra Torrusio destacó la utilidad que tendrá la información para el país, no sólo a nivel climático sino también por su impacto en la educación y la economía. Como ejemplos, menciona el proyecto para diseñar un modelo oceánico que ya se utiliza en las escuelas y los datos vitales que aportará al negocio de la industria pesquera.
Michael Freilich (Nasa), resume el núcleo central de la cuestión: "Estamos trabajando hace décadas en el proyecto del Aquarius, porque el Cambio Climático es el gran problema de nuestra generación. Lo que hagamos en ese aspecto afectará nuestra vida y las de nuestros nietos".
El satélite fue lanzado con éxito el 10 de junio desde la Base Vandenberg de la Fuerza Aérea estadounidense, en la ciudad de California. Vea el lanzamiento del Aquarius. Ese día, se sabe ahora, se encendió a los cinco minutos del despegue. Al desprenderse comenzó a funcionar uno de sus transmisores y los paneles solares. El 20 de julio analizaron los primeros parámetros y prendieron la cámara de alta sensibilidad. A partir de ese momento comenzó la fase operacional.
La misión tiene asignado un plazo estimado en cinco años, pero está construido para resistir mucho más, y se espera que siga enviando información por décadas. Un dato alentador: hasta el momento sólo utilizó menos del 1% del combustible disponible.
Fue desarrollado por la Conae, la Nasa y otras cuatro agencias espaciales internacionales, que contribuyeron con instrumentos científicos e instalaciones: la Agenzia Spaziale Italiana (ASI), el Centre National d'Etudes Spatiales (CNES) de Francia, la Canadian Space Agency (CSA) y el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (INPE) de Brasil. En la Cancillería, los asistentes aseguran que el Aquarius "abre una nueva era. Habrá un antes y un después en la cooperación internacional".




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