2 de septiembre 2014 - 09:49

Procesan a los dos detenidos por crimen en Lugano y ambos seguirán presos

Melina López
Melina López
Los dos detenidos por el crimen de la joven Melina López, ocurrido el pasado 19 de agosto en el asentamiento Papa Francisco del barrio porteño de Villa Lugano, fueron procesados con prisión preventiva.

El juez Javier Ríos, a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción N° 17, dispuso este martes el procesamiento de los dos imputados por el asesinato de la joven y ambos fueron procesados por el delito de "homicidio en ocasión de robo".

Se trata de Carlos Cañete, de 22 años y de Jonathan Aranda, de 23, que fueron reconocidos por el novio de Melina como los autores del homicidio.

Cañete había sido detenido en la madrugada del viernes 22 de agosto en un comedor comunitario cercano al asentamiento, donde se había escondido tras cometer el crimen.

El joven procesado contaba con antecedentes penales y había estado preso desde noviembre del año 2011 por "tentativa de homicidio", pero hacía unos meses había salido en libertad bajo caución juratoria.

En cambio, Aranda no contaba con antecedentes penales, se entregó a la justicia la semana pasada, y afirmó que había participado del robo, pero que el que le disparó a la joven había sido Cañete. Ambos fueron identificados por el novio de la víctima como participantes del hecho.

La Justicia pudo establecer que el hecho ocurrió alrededor de las 18:00, sobre la Avenida Fernández de la Cruz frente al predio denominado "Papa Francisco" en donde los imputados interceptaron a las víctimas con fines de robo.

Cañete es el que llevaba el arma para intimidar a las víctimas, la extrajo y tiró la corredera hacia atrás. Mientras Cañete les exhibía a las víctimas el arma, Aranda exigía la entrega de los bienes.

Según consta en el fallo del juez Ríos, cuando Cañete intimidaba con el arma y le exigía la entrega de los bienes al novio de Melina, Aranda intentaba sustraerle el celular a Melina.

En medio del forcejeo, Cañete le dio un golpe en la nariz con el arma al novio de la joven, y fue allí cuando el arma se disparó y el proyectil se incrustó en la cabeza de la joven que cayó desvanecida al piso. En ese momento, Aranda aprovechó la situación agarró la cartera de la víctima y junto a Cañete se escaparon y se refugiaron en el interior del asentamiento "Papa Francisco".

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