Una de las grandes ventajas de esta época del año es la amplia variedad de verduras y frutas que nos ofrecen las huertas. Entre ellas, por supuesto, están los tomates con buen sabor. Por eso, una de las recetas que se volvió furor en estos días es la tarta salada de queso, ricota y tomate.
Recetas: paso a paso de la clásica tarta salada de queso, ricota y tomate
Para la temporada, ésta es una de las elaboraciones ideales por su simpleza y rapidez de cocción. Fíjate cómo hacerla.
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Tarta de queso, tomate y ricota.
La ventaja fundamental de esta receta es la facilidad y rapidez con la que se puede preparar. No precisa ingredientes raros ni extravagantes, así como tampoco de artilugios complicados de conseguir. Y tiene un sabor tan especial que, hasta incluso los más reacios al tomate, pueden llegar a gustarle.
Tarta salada de tomate, ricota y queso
Ingredientes (rinde para cuatro)
- 6 masas para tarta.
- 350g de queso ricota o requesón.
- 1 huevo.
- 60g de queso parmesano rallado.
- 1 cucharadita de escamas de pimentón.
- 2 dientes de ajo.
- 8-10 ramas de tomillo fresco.
- Sal a gusto.
- 30g de manteca.
- 8 tomates.
Preparación
- Tiempo total de preparación: 35 minutos.
- Elaboración: 15 minutos.
- Cocción: 20 minutos.
En un recipiente hondo debemos mezclar la ricota con el huevo; luego agregarle la mitad del queso parmesano rallado (guarda la otra mitad para la base); después sumarle los dos dientes de ajo pelados y rallados; luego las hojas de las ocho ramas de tomillo y, finalmente, las escamas de pimentón y la sal al gusto. Recorda revolver bien hasta generar una buena pasta que resulte homogénea.
Después debemos preparamos la base de la tarta en una bandeja para horno. La preparación debe hacerse untándola con manteca, lo cual le dará sabor y para que no se pegue. Colocamos la primera lámina de masa para tarta, la pincelamos con manteca derretida por toda la superficie y le espolvoreamos con un poco del queso parmesano rallado que habíamos dejado para esta parte. Después ponemos una segunda lámina de masa, la untamos con manteca y volvemos a espolvorearla con queso. Debemos repetir ésta operación hasta terminar con todas las láminas de masa.
Seguido, extendemos la pasta de queso por encima, con cuidado de no llegar a los extremos. La cubrimos con los tomates cortados en rodajas por toda la superficie. Y luego cocinamos en el horno, habiéndolo precalentado antes a 200º C, aproximadamente, durante 20 minutos, o hasta que la masa adquiera un tono dorado por sobre toda su superficie.
Después retiramos y espolvoreamos con las hojas del tomillo restante y un poco más de queso parmesano rallado que te haya sobrado. Finalmente, servimos en la mesa.





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