Una de las chimeneas del Submarino, una de las más conocidas formaciones geológicas del Parque Ischigualasto, también llamado Valle de la Luna, en la zona norte de la provincia de San Juan, se derrumbó a causa del fuerte viento zonda que afectó la región durante el pasado fin de semana.
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Se trata de una formidable formación de unos 50 metros de altura con piedras de 130 millones de años al igual que el resto de los gigantes de piedra que abundan en el parque, uno de los mayores atractivos turísticos de la provincia andina.
El derrumbe se produjo el domingo por la tarde y los turistas que ingresaron luego al parque se encontraron con tristeza con el nuevo paisaje. El ministro de Turismo de San Juan, Dante Elizondo, adelantó a medios locales que no se restaurará la formación derrumbada.
"No se reconstruirá porque el criterio científico en estos sitios de patrimonios arqueológicos es que la naturaleza actúe como ha actuado en millones de años, lo que se cayó se cayó", expresó el funcionario en declaraciones al diario Tiempo de San Juan. Elizondo sostuvo que la caída estaba prevista por científicos que trabajan en el lugar.
"Causa enorme tristeza para mí como para muchos la situación, pero sabíamos que iba a suceder porque los científicos del Museo de Ciencias Naturales nos habían anticipado que era inexorable la caída, así como sucedió con El Loro y la Lámpara de Aladino, por el nivel de erosión", añadió en el mismo sentido.
Situado en el departamento de Valle Fértil, en el norte de la provincia, el Parque Provincial Ischigualasto es una área protegida de más de 275 mil hectáreas, de gran interés científico con terrenos descubiertos de la era tríasica, de entre 70 y 130 millones de años, por lo que en el lugar fueron descubiertos fósiles de una variada cantidad de dinosaurios.
La erosión de millones de años talló las rocas y les dio llamativas formas de varios metros de altura, en algunos casos que parecen desafiar la gravedad, lo que le valió al parque su apodo de paisaje lunar.
En el Valle de la Luna, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el 29 de noviembre de 2000, ya se produjeron otros derrumbes de figuras muy conocidas y representativas del lugar. El Loro se desmoronó en 1983 y la Lámpara de Aladino corrió la misma suerte, en 1989.
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