La policía neuquina rodeó el edificio municipal donde el uniformado mantiene a los rehenes.
Un policía se atrincheró durante casi cinco horas en una delegación municipal de la ciudad de Neuquén y llegó a tomar a once personas como rehenes, antes de liberarlas paulatinamente y entregarse a sus pares, sin que ninguna persona resultara herida.
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El incidente, que incluyó momentos de pánicos y se habría producido por motivos pasionales, se inició cerca de las 8:40 en la delegación situada en Santa Teresa al 2000, mientras que todo finalizó cerca de las 13:30.
El policía, un cabo de 23 años de apellido Riquelme, quien había cumplido adicionales en la dependencia, ingresó al edificio, realizó dos disparos en el aire y exigió ver a su esposa, una empleada que está embarazada de tres meses y con la que mantendría un conflicto de pareja.
Inmediatamente se produjo una corrida y la mayoría de los presentes salieron de la dependencia, donde se tramitan licencias de conducir, pero quedaron atrapados y amenazados por el cabo la esposa y otras once personas, entre ellos varios empleados municipales.
Enseguida el lugar fue rodeado por otros efectivos de la Policía local y cerca de las 10:00, fue liberada la mujer del policía, la que tuvo que ser asistida por paramédicos.
Sin embargo, minutos más tarde, la mujer volvió a ingresar a la dependencia para tratar de oficiar, junto a otros policías, de mediadora, pero su gestión no tuvo éxito.
Minutos más tarde, el cabo liberó a la mayoría de los rehenes, aunque se quedó con tres prisioneros, hasta el momento en que decidió entregarse, luego de ceder ante las conversaciones con un colega que ofició como mediador.