Un hallazgo del CONICET abre nuevas vías para mejorar los tratamientos contra el Parkinson

Un estudio argentino-francés reveló cómo la levodopa altera la estructura de las neuronas y podría explicar efectos adversos tras su uso prolongado.

El estudio del CONICET y la Universidad Grenoble Alpes fue publicado en la revista especializada npj Parkinson’s Disease, del grupo Nature.

El estudio del CONICET y la Universidad Grenoble Alpes fue publicado en la revista especializada npj Parkinson’s Disease, del grupo Nature.

Científicos del CONICET descubrieron mecanismos celulares que podrían optimizar las terapias contra el Parkinson al identificar cómo la levodopa altera la arquitectura interna de las neuronas. El hallazgo, realizado junto a investigadores de la Universidad Grenoble Alpes, abre nuevas perspectivas terapéuticas.

El estudio se centró en la levodopa (L-Dopa), el fármaco más utilizado para aliviar los síntomas motores del Parkinson, y demostró que su uso prolongado puede generar cambios estructurales persistentes en las neuronas. Estos cambios, según los investigadores, podrían estar en el origen de varios de los efectos secundarios que aparecen con el paso de los años.

Cómo actúa la levodopa en las neuronas

El equipo científico observó que la L-Dopa no solo cumple su función clásica como precursora de la dopamina, sino que también se incorpora a los microtúbulos neuronales, componentes clave de la estructura celular. Esta interacción altera su dinámica y afecta el funcionamiento normal de las neuronas.

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Científicos identificaron que la levodopa puede alterar la arquitectura interna de las neuronas tras un uso prolongado.

Científicos identificaron que la levodopa puede alterar la arquitectura interna de las neuronas tras un uso prolongado.

Según explicó Agustina Zorginotti, los experimentos bioquímicos demostraron que “una vez que la L-Dopa se incorpora en los microtúbulos, las enzimas naturales de la célula no logran removerla, lo que sugiere que este cambio puede persistir en el tiempo”. Esa persistencia permitiría que las modificaciones estructurales se acumulen y afecten la comunicación sináptica.

La enfermedad de Parkinson es la segunda patología neurodegenerativa más frecuente después del Alzheimer y se caracteriza por la muerte progresiva de neuronas productoras de dopamina. Entre sus síntomas más comunes se encuentran los temblores, la rigidez muscular, la lentitud motora y los trastornos del equilibrio.

Efectos secundarios y una nueva hipótesis

Desde fines de la década del 60, la levodopa transformó el tratamiento del Parkinson y permitió que muchos pacientes recuperaran funciones motoras. Sin embargo, con el tiempo comenzaron a observarse complicaciones como disquinesias, fluctuaciones en la respuesta al medicamento y síntomas neuropsiquiátricos.

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El proyecto combinó investigaciones realizadas en laboratorios de Argentina y Francia.

El proyecto combinó investigaciones realizadas en laboratorios de Argentina y Francia.

El equipo liderado por Gastón Bisig, investigador del CIQUIBIC (CONICET-UNC), propuso que estas complicaciones podrían tener un origen estructural. “El problema es que cuando L-Dopa se integra en estos microtúbulos los hace menos dinámicos afectando su ingreso a las espinas dendríticas, estructuras que funcionan como las ‘antenas’ receptoras de la neurona donde se forman las sinapsis”, explicó. Y agregó: “Como consecuencia directa de esto, las neuronas comienzan a perder espinas, claves para la comunicación neuronal”.

Investigación internacional y nuevas terapias

Los resultados surgieron de estudios realizados en Argentina y Francia, utilizando cultivos de neuronas de ratón, microscopía de alta resolución y modelos genéticamente modificados. También se realizaron ensayos con microtúbulos purificados fuera del ambiente celular. “Este sistema artificial nos permitió evaluar reacciones que ocurren en el interior de las células, pero en un entorno controlado”, señaló Zorginotti.

Para los investigadores, comprender este mecanismo permite pensar terapias más integrales. “Nuestros resultados invitan a pensar la terapia del Parkinson de una manera más integral, considerando no solo la química del neurotransmisor sino también la salud estructural de las conexiones neuronales”, afirmó Zorginotti.

El trabajo conjunto entre el CONICET y la Universidad Grenoble Alpes fue clave para integrar enfoques y acelerar los avances, con el objetivo de desarrollar en el futuro tratamientos que preserven la estructura neuronal sin perder eficacia clínica.

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