Con una identificación común, respondiendo a un mismo criterio periodístico, los diarios «Clarín» y «La Nación» se empeñaron en señalar que la última modificación tributaria en el mínimo no imponible de Ganancias representa un «salariazo». Sugestiva coincidencia en la utilización de un término que en tiempos de Carlos Menem se desvalorizó a límites escandalosos; ahora, claro, es distinto, aunque no sea real. La palabra expresa la voluntad del gobierno, interesado en demostrar que mejora los ingresos de toda la sociedad y, por lo tanto, ésta debe votar a sus candidatos en las elecciones venideras. «Clarín» y «La Nación» se suponen competidores, pero nadie ignora que son socios -además de parientes- en Papel Prensa, empresa en la que también participa el Estado (en rigor, el gobierno, que dice interpretar los intereses del Estado). Para entender la coincidencia del «salariazo» quizás habría que recorrer el último balance de Papel Prensa, los dividendos repartidos y las deudas colgadas. Todos felices en la Argentina donde unos pocos realmente perciben «salariazos» y le quieren hacer creer al ingenuo resto de contribuyentes de que los comparten con ellos. La oposición, por supuesto, ignora estos temas.
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