12 de junio 2014 - 21:41
Una joven aseguró haber visto a Fernanda Aguirre en San Luis
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La joven fue secuestrada en Entre Ríos en 2004.
"Cualquier dato que sea revelado al juzgado será investigado, porque cualquier aporte puede ser la punta del hilo que nos conduzca a ella (por Fernanda)", añadió.
La joven relató en el programa de televisión que fue capturada por una red de trata a los 11 años, luego de ser trasladada desde Misiones a San Luis, ya que había sido abandonada por su madre y abusada por su padre.
La chica dijo que conoció a Fernanda Aguirre cuando la adolescente entrerriana estaba embarazada y que los proxenetas la obligaron a tener relaciones sexuales hasta el último momento antes de parir.
"Cuando tuvo a su hijo, yo misma limpié la sangre, pero después no la vi más", contó.
"No pude hablar con Fernanda pero la vi, sé que dio a luz a un varoncito. Las dos éramos muy chicas. La encontré en el interior del prostíbulo estando embarazada y me llamó la atención por todo lo que le hacían en ese estado", añadió la joven, quien dijo que el encuentro se produjo varios años atrás.
Por datos sobre el secuestro de Fernanda Aguirre, cometido el 25 de julio de 2004, en San Benito, cerca de Paraná, el ministerio de Justicia de la Nación elevó en abril del año pasado a 150.000 pesos la recompensa.
El secuestro se cometió alrededor de las 16 de ese día, mientras la adolescente caminaba hacia su casa, y los captores llamaron luego a su familia para pedir 2.000 pesos de rescate.
El principal sospechoso fue Miguel Angel Lencina, un hombre que al momento del hecho gozaba de una salida laboral de la cárcel de Concepción del Uruguay, donde purgaba una pena por el asesinato de una mujer.
Lencina fue detenido y pocos días después, el 6 de agosto de ese año, apareció ahorcado en la celda de la comisaría 5ta. de Paraná, donde permanecía alojado.
La viuda del principal sospechoso, Mirta Chávez, fue condenada en 2007 a 17 años de cárcel, acusada de haber sido quien se comunicó telefónicamente con la familia Aguirre para pedir el rescate.
Sin embargo, durante la investigación policial y el juicio nunca los pesquisas pudieron determinar cuál fue el destino de la adolescente.
Quien durante años siguió todas las pistas posibles para hallar a Fernanda, fue su madre, María Inés Cabrol, hasta que en mayo de 2010 murió en una clínica de Buenos Aires a causa de una enfermedad terminal.
"En cada cara de chica que veo busco a mi hija", dijo María Inés Cabrol en su última declaración a los medios locales, en la que consideró que la desaparición de Fernanda marcó "un antes y un después en el tema de la trata de blancas, porque se tomó más conciencia del tema".




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