Hubo una época en que la calle Necochea no dormía por su vitalidad. A principios del siglo XX sus adoquines vibraban al ritmo del bandoneón, el murmullo de las conversaciones familiares y de amigos en sus cantinas y las risas de porteños que hacían de este rincón de La Boca el epicentro de la noche y la bohemia.
Usurpaciones, droga y delincuencia: así la Ciudad recuperó la icónica calle Necochea de La Boca
En la Comuna 4 ya se realizaron 147 operativos de recuperación. El barrio de la Ribera figura en el tope del ranking con más intervenciones sobre inmuebles tomados. Cómo es el proceso de restauración que le empieza a devolver el brillo a esta vía histórica de Buenos Aires.
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Además de recuperar inmuebles usurpados, CABA reordenó el espacio público en la icónica calle del barrio de La Boca.
Casi un siglo después el panorama cambió: las luces de la fiesta se fueron apagando una por una y la zona de carnaval fue ocupada por la penumbra: conventillos usurpados, estructuras al borde del colapso, narcomenudeo y un deterioro que parecía interminable.
Pero esa historia de decadencia empezó a modificarse con la nueva dirección que tomó el Gobierno porteño de Jorge Macri. Con el reciente desalojo de un conventillo ubicado en Necochea 1245, la Ciudad completó la recuperación del sexto inmueble usurpado sobre este emblemático corredor.
El edificio, que llevaba 12 años intrusado, fue liberado tras un operativo de la Policía de la Ciudad e inspectores de la Agencia Gubernamental de Control (AGC), quienes constataron un peligro inminente de derrumbe en el inmueble. En la intervención participaron también la Guardia de Auxilio, Emergencias, la Red de Atención y el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.
Calle Necochea y el proceso de recuperación histórica
El deterioro de la calle Necochea no era un hecho aislado, sino la consecuencia de un modelo que afectaba a toda la zona. Las usurpaciones se tornaron parte de la cotidianeidad de La Boca perjudicando no sólo a los propietarios, sino también a todo el barrio al instalarse la decadencia en la cuadra, como una gran mancha de aceite, y al generar un ecosistema que tenía como protagonistas a las drogas, la trata de personas y la delincuencia.
Sin embargo, la transformación no se dio de manera automática. El plan de intervención sobre esta arteria histórica comenzó a mediados de 2024, atacando su puerta de entrada: la icónica esquina de Necochea y Pedro de Mendoza, de cara al Riachuelo y Puente Nicolás Avellaneda.
Desde entonces, el despliegue de las fuerzas porteñas avanzó cuadra por cuadra, liberando desde viejos PHs entre las alturas del 700 al 1200 hasta la mítica esquina con la calle Suárez. Este último predio ya fue vendido y se convertirá en un nuevo polo y centro cultural destinado a devolverle el pulso artístico a La Boca.
Como dice el tango “Tres amigos”, con letra y música de Enrique Cadícamo: "Yo los espero en la esquina de Suárez y Necochea".
En todo el barrio ya son 62 los inmuebles recuperados por el Gobierno porteño, mientras que en el acumulado de toda la Ciudad la cifra supera las 970 propiedades restituidas desde diciembre de 2023, lo que representa cerca de 500 millones de dólares en bienes inmuebles que regresan a manos de sus legítimos dueños.
“Desde el primer día decidimos recuperar esta zona y que el patrimonio de los porteños vuelva a los porteños. Vamos a seguir haciendo estos operativos y a liberar todas las propiedades que fueron usurpadas”, remarcó el jefe de Gobierno, Jorge Macri.
De las sombras a las luces LED: la nueva cara de la calle Necochea
Recuperar el espacio público requería mucho más que desalojar inmuebles: hacía falta devolverle la vida, el color y la seguridad a los vecinos.
Las obras ejecutadas sobre Necochea modificaron radicalmente la fisonomía de la arteria para devolverle su vocación peatonal y comercial:
- Veredas niveladas: Se ampliaron las aceras y se removieron los viejos escalones y desniveles históricos (construidos décadas atrás para contener las inundaciones), facilitando el tránsito a pie.
- Iluminación y verde: Se reemplazó la vieja red de alumbrado por un moderno sistema de luces LED que eliminó los callejones oscuros, al tiempo que se plantaron nuevos árboles, se montaron pérgolas y se colocó equipamiento urbano como bolardos, asientos y dársenas.
- Infraestructura pluvial: Se renovó por completo el sistema de drenaje para evitar anegamientos.
Ahora sus calles esperan ansiosas volver a sentir, de a poco, aquel fulgor del sur de Buenos Aires y recuperar de a poco el color de sus fachadas, que siempre estuvo ahí, pero que resultó ensombrecido durante tanto tiempo por el abandono.





