9 de octubre 2026 - 17:40

Árboles contra el calor y el desafío de ganar sombra en las grandes ciudades

Buenos Aires relevó más de 431.000 ejemplares en su último censo completo. Medellín reúne a especialistas internacionales para discutir cómo mejorar la protección ambiental y reducir las temperaturas.

La sombra y la conservación del arbolado ganan peso en la planificación urbana frente al aumento de las temperaturas.

La sombra y la conservación del arbolado ganan peso en la planificación urbana frente al aumento de las temperaturas.

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Plantar un árbol es una decisión cuyos resultados pueden tardar décadas en verse. En Buenos Aires, según información oficial, un ejemplar urbano puede necesitar entre 15 y 20 años para alcanzar un tamaño que le permita brindar servicios ambientales significativos. Sus mayores beneficios pueden llegar recién entre los 40 y 50 años de vida. Frente al aumento de las temperaturas, esos plazos vuelven más urgente una discusión que excede la cantidad de nuevas plantaciones.

El desafío es ganar sombra, conservar los árboles existentes y distribuir mejor los espacios verdes. En ciudades con grandes superficies de cemento, edificios y tránsito intenso, el arbolado dejó de ser solo una cuestión de paisaje para ocupar un lugar en las políticas contra el calor.

Esa discusión reúne esta semana a 23 especialistas internacionales en Medellín, Colombia. La sexta Conferencia Internacional de Diversidad de Árboles Urbanos se desarrolla entre el 8 y el 10 de octubre, con 38 ponencias sobre cambio climático, salud pública, biodiversidad y gestión del patrimonio verde.

Buenos Aires y el valor de conservar los árboles que ya tiene

El último censo completo del arbolado porteño, realizado entre 2017 y 2018, registró 431.326 ejemplares en veredas y espacios verdes. De ese total, 370.916 estaban ubicados sobre las calles.

La Ciudad cuenta con un Plan Maestro de Arbolado Público que fija criterios para plantar, conservar y mantener esos ejemplares. Durante 2024, el Gobierno porteño informó la incorporación de más de 18.000 árboles, entre ellos jacarandás, plátanos, tilos y crespones.

Sin embargo, esa cifra no permite saber por sí sola cuánto creció el patrimonio verde. Para determinarlo también hay que considerar las extracciones, la mortalidad y la supervivencia de las nuevas plantaciones.

Los tiempos de crecimiento agregan otro factor. Un árbol recién plantado no ofrece la misma sombra ni los mismos beneficios ambientales que uno maduro. Por eso, el cuidado de los ejemplares existentes resulta tan relevante como la incorporación de otros.

La experiencia de Medellín y la distribución de los espacios verdes

Medellín cuenta con unos 650.000 árboles, 826 especies registradas y más de 600 ejemplares considerados patrimoniales. Su estrategia incluye tanto la conservación como la elección de especies adecuadas y la conexión entre áreas verdes.

Las cifras no permiten establecer una comparación directa con Buenos Aires. Los territorios son diferentes, los relevamientos pueden utilizar distintos criterios y el registro porteño tiene varios años de antigüedad.

La ciudad colombiana desarrolló corredores arbolados para recuperar espacios urbanos y moderar las temperaturas. Uno de los desafíos de esas iniciativas es extender sus beneficios a los distintos barrios.

La secretaria de Medio Ambiente de Medellín, Marcela Ruiz, destacó el aporte de los árboles a la calidad de vida, la conservación de la biodiversidad y la conectividad ecológica. También señaló su importancia para reducir la temperatura urbana y favorecer la adaptación climática.

Contar ejemplares no alcanza para planificar

Además de dar sombra, los árboles contribuyen a moderar las temperaturas, absorber dióxido de carbono y mejorar las condiciones ambientales. Su ubicación y desarrollo importan tanto como la cantidad.

El calor también tiene consecuencias económicas. Puede elevar la demanda de refrigeración en hogares, comercios y oficinas, afectar las condiciones de trabajo y aumentar la presión sobre los servicios de salud.

Por eso, la planificación requiere conocer dónde hacen falta árboles, qué superficie de sombra generan y cómo se los mantiene. Una plantación necesita seguimiento para que sus beneficios se sostengan en el tiempo.

Los inventarios y sistemas de monitoreo forman parte de la agenda del encuentro de Medellín. Contar los ejemplares es el punto de partida; conocer su estado, su distribución y su evolución permite decidir dónde intervenir y cómo protegerlos.

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