Cada 14 de enero se celebra el Día Internacional del Pastrami, una excusa perfecta para rendirle homenaje a esta carne curada, sazonada y ahumada que se convirtió en un clásico de la gastronomía judía y en una tentación irresistible para los amantes de los sabores intensos. En el AMBA, cada vez son más los locales que lo preparan con identidad propia y respeto por la técnica, por eso te proponemos un recorrido por cuatro lugares fantásticos donde comer un pastrami bien hecho, jugoso y lleno de carácter.
Día Internacional del Pastrami: dónde comer este clásico de la gastronomía judía
Encontrá cuatro lugares fantásticos en el AMBA para comer un rico pastrami: una carne curada, sazonada y ahumada, única.
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Descubrí 4 lugares para disfrutar del Pastrmi en su día especial.
BILBO CAFÉ
En Bilbo Café, cada pausa se convierte en una experiencia que combina sabores caseros con café de especialidad. Entre los imperdibles, el Hot Pastrami se luce como un plato que refleja cuidado y técnica: la tapa de asado se cura durante siete días con sal, especias y hierbas, y luego se cocina lentamente hasta lograr una textura suave y equilibrada, para luego servirse en finas láminas con sweet relish, pickles, queso y papas fritas que completan el plato. Esta propuesta se complementa con una carta de más de 25 cafés, tés en hebras, licuados, vermuts y cócteles clásicos —ideales para acompañar este plato—, mientras que el After Coffee de la tarde invita a prolongar la charla con tragos para compartir en un entorno acogedor, cálido y lleno de detalles retro-industriales que caracterizan a Bilbo Café.
Direcciones: Beláustegui 802, Villa Crespo; La Pampa 5501, Villa Urquiza; Crisólogo Larralde 6293, Saavedra; Centro Cultural Recoleta, Junín 1930, Recoleta.
CORTE CHARCUTERÍA
Corte Charcutería pone en primer plano el oficio y la charcutería artesanal. Ubicado en Belgrano, el restaurante ofrece una mirada integral sobre el universo de la carne, donde la trazabilidad, la técnica y la calidad del producto definen una experiencia gastronómica pensada para cada momento del día. Uno de los grandes protagonistas de su carta es el pastrón, una salazón cocida de origen judío y tradición centroeuropea, elaborada en el lugar bajo métodos clásicos. A cargo del maestro charcutero César “Wilson” Sagario, se prepara con tapa de asado y brisket de vacuno, que se salan y curan entre cinco días y una semana, para luego ser ahumados y cocidos lentamente durante doce horas con un rub de especias propio. Tras un segundo proceso de cocción al vacío, el resultado es un pastrón braseado, tierno y lleno de sabor. Puede disfrutarse el desayuno, dentro de una selección exclusiva de charcutería para esa franja horaria, y también como plato en el restaurante y se recomienda acompañarlo con pepino, mostaza y chucrut, fiel a la tradición.
Dirección: Echeverría 1290, Belgrano.
HIERRO BODEGÓN
En Hierro Bodegón, los sándwiches ocupan un lugar destacado dentro de una carta que rinde homenaje al espíritu clásico del bodegón porteño. Entre las opciones más elegidas aparece el sándwich de pastrón de producción propia, una propuesta contundente y reconfortante que combina técnica y sabor. Se sirve en pan brioche artesanal, con pepinillos agridulces y mostaza antigua, acompañado de papas crocantes. El pastrón se elabora íntegramente en la casa mediante un proceso que incluye salmuera, curado y secado controlado, para luego recibir un ahumado suave que realza la carne sin opacar su perfil, logrando una textura jugosa y aromática. Para maridar, desde la barra recomiendan un cóctel aperitivo a base de vermut, ideal para equilibrar la untuosidad y refrescar el paladar. Todo se disfruta en un ambiente moderno, con una barra protagonista y un servicio cercano y atento.
Dirección: Fitz Roy 1722, Palermo.
SOLE DI PARMA
El sándwich de pastrami es uno de los ejes de la carta de Sole di Parma y sintetiza el enfoque artesanal del proyecto. Se prepara con focaccia elaborada en el propio local, a partir de masa madre y una fermentación controlada de 24 horas, que define su textura y estructura. El relleno se compone de pastrami casero, producido con tapa de asado que atraviesa un prolongado proceso de curado en salmuera especiada y una cocción lenta posterior. La combinación se completa con relish de pepinos, queso crema y mostaza, integrados de forma precisa. Se puede acompañar con una limonada de hibiscus o una kombucha. Esta preparación convive con una propuesta más amplia que se desarrolla en la pasticceria y focacceria familiar, donde se elaboran a diario panes, focaccias al corte, productos de pastelería italiana y una variedad de sándwiches. La carta suma antipasti, opciones de cafetería y desayunos disponibles durante toda la jornada, con servicio en salón y mesas al aire libre.
Dirección: Madero 537, Tigre.







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