13 de enero 2026 - 14:00

El efecto del humo de los incendios forestales puede persistir hasta muchos años después

Tras la emergencia en la Patagonia, los especialistas advierten que la contaminación aérea deja secuelas duraderas en el ambiente y las personas.

Los incendios forestales generan problemas en la salud que persisten por años.

Los incendios forestales generan problemas en la salud que persisten por años.

Las consecuencias de los grandes incendios forestales no terminan cuando se apagan las llamas. Incluso con lluvias y tareas de control, la crisis deja marcas que se extienden en el tiempo y afectan tanto al entorno como a la vida cotidiana de las comunidades cercanas.

En el sur argentino, la situación sigue complicada y generó que se vuelva a hablar del clima extremo, la degradación ambiental y los riesgos sanitarios.

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Cómo está Chubut tras los incendios

La provincia atraviesa días de alivio parcial después de unas jornadas críticas. En zonas como Epuyén y alrededores, las precipitaciones ayudaron a frenar el avance del fuego, aunque el panorama sigue bajo vigilancia permanente. Más de 15.000 hectáreas quedaron dañadas y varias viviendas sufrieron pérdidas totales.

El foco más severo se inició cerca de Epuyén y se propagó por la sequedad del suelo y los vientos. Los brigadistas provinciales, bomberos voluntarios, fuerzas de seguridad y vecinos organizaron un despliegue intenso que evitó consecuencias mayores en áreas pobladas. Debido a la gravedad de la situación, se sumaron refuerzos de otras provincias y apoyo ofrecido desde Chile.

Por el otro lado, el frente activo dentro del Parque Nacional Los Alerces también preocupa por la afectación de bosques nativos. Las organizaciones ambientales estimaron una superficie dañada superior a las mil hectáreas.

El efecto del humo de los incendios forestales en la salud

Especialistas en neumonología ambiental advierten que la contaminación aérea generada por estos incidentes no se limita al momento del incendio. Las partículas finas y los gases liberados permanecen en suspensión durante semanas y pueden desplazarse cientos de kilómetros.

Uno de los componentes más peligrosos es el material particulado de tamaño microscópico, capaz de ingresar en los pulmones y alcanzar el sistema circulatorio. A esto se le suman gases tóxicos y compuestos químicos que surgen cuando arden no solo árboles, sino también viviendas, vehículos e infraestructura.

En las primeras exposiciones suelen aparecer molestias como ardor en los ojos, irritación de garganta y tos. En cuadros más severos se registran dificultades respiratorias, presión en el pecho y mareos, con necesidad de atención médica. Los riesgos aumentan en personas con asma, afecciones cardíacas, adultos mayores y niños.

Estudios médicos vinculan la inhalación repetida de estos contaminantes con enfermedades respiratorias crónicas y problemas cardiovasculares que pueden manifestarse tiempo después del episodio inicial.

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