Un estudio científico publicado en la revista Nature Medicine por investigadores de la Universidad de Stanford determinó los momentos clave en los que el cuerpo humano inicia el proceso de envejecimiento.
La ciencia reveló a partir de qué edad una persona es considerada "vieja"
Un estudio científico reveló el número clave y se debe a un factor crucial del cuerpo humano.
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La ciencia le puso edad a la vejez: un estudio que indica cuándo una persona es considerada "vieja".
El equipo, liderado por Tony Wyss-Coray, analizó muestras celulares de miles de personas para identificar los cambios estructurales que marcan las distintas etapas de la vida. Los resultados revelaron que el reloj biológico no avanza de manera uniforme, sino que experimenta transformaciones bruscas en momentos específicos.
Los científicos descubrieron que estas variaciones están relacionadas con los niveles de proteínas en la sangre. Dichos cambios permitieron establecer tres fases biológicas claras: la adultez, la madurez tardía y la vejez.
La edad que marca que una persona es "vieja"
El estudio señaló que la vejez comienza a los 78 años. Antes de llegar a esta etapa, las personas atraviesan dos periodos distintos:
- Adultez: Comprende desde los 34 hasta los 60 años.
- Madurez tardía: Se extiende desde los 60 hasta los 78 años.
Los investigadores observaron que los niveles de proteínas en el plasma sanguíneo permanecen estables durante largos periodos y luego sufren alteraciones abruptas. El primer cambio significativo ocurre a los 34 años, cuando el cuerpo empieza a mostrar los primeros signos de deterioro y finaliza la etapa de juventud biológica.
Estos puntos de inflexión coinciden con los umbrales de 34, 60 y 78 años, momentos en los que el organismo experimenta transformaciones moleculares que afectan su funcionamiento general.
Los cambios físicos que determinan el inicio del envejecimiento
El proceso de envejecimiento se asocia con una disminución en la capacidad del cuerpo para reparar el ADN. Este fenómeno provoca una serie de cambios físicos y funcionales que definen la transición hacia la etapa final de la vida.
Entre las manifestaciones más comunes, el estudio destacó:
- Debilitamiento del sistema óseo, con una pérdida de densidad y resistencia.
- Alteraciones en los ritmos del sueño, que se vuelven más irregulares.
- Disminución de la agudeza auditiva y visual.
- Pérdida de masa muscular, que reduce la fuerza física.
- Reducción en la velocidad de los movimientos.
- Aparición de arrugas y manchas en la piel.
- Dificultades en la memoria y la capacidad para retener información.
Estos síntomas responden a una disminución en la producción de proteínas y a los cambios en el entorno molecular del organismo. Las proteínas plasmáticas actúan como indicadores del estado de salud general y del avance del envejecimiento en los distintos tejidos del cuerpo humano.
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