8 de enero 2026 - 12:30

No te quedés sin tu escapada: los destinos de Buenos Aires más ecónomicos para visitar este verano

Playita, Delta y tradición: tres ideas de turismo en Buenos Aires para cortar la semana sin gastar de más y volver con la cabeza fresca.

Cuando el presupuesto aprieta, el plan no se cae: hay rincones cerca que ofrecen agua, aire libre y cultura sin irse lejos.

Cuando el presupuesto aprieta, el plan no se cae: hay rincones cerca que ofrecen agua, aire libre y cultura sin irse lejos.

Foto: Iren Key

El microturismo se volvió el plan más tentador cuando el bolsillo aprieta: escapadas cortas, sin peajes eternos y con aire de desconexión. Para el turismo de cercanía, Buenos Aires tiene opciones baratas que combinan río, verde y tradición, ideales para cortar la semana sin romper la tarjeta.

La clave está en elegir lugares donde el mayor gasto no sea el traslado ni la entrada, sino el antojo: un helado, una picada o una vuelta en barco. Con esa lógica, hay tres destinos que funcionan bien para ir y volver en el día, o para estirar una noche si queres bajar un cambio.

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Tres planes distintos para salir de la rutina: río y verde, paseo por el Delta y un pueblo con identidad criolla para caminar sin apuro.

Tres planes distintos para salir de la rutina: río y verde, paseo por el Delta y un pueblo con identidad criolla para caminar sin apuro.

Punta Lara

Punta Lara es una opción clásica cuando el calor pega y no querés irte lejos. Queda en el partido de Ensenada, sobre el Río de la Plata, y se destaca por su frente costero: suma 18 kilómetros, con sectores habilitados tanto para bañarse como para pesca deportiva.

El plan más rendidor es el de playa y caminata, pero no se agota ahí. Tenés espacios verdes para matear y, si te gusta el aire libre, la Reserva Natural Punta Lara aparece como una alternativa fuerte para ver naturaleza sin pagar entrada. En temporada también se mueven propuestas culturales y familiares en el Mirador Néstor Kirchner.

Para llegar, la zona se conecta con la autopista Buenos Aires–La Plata y con accesos que la unen con La Plata y el centro de Ensenada. Si vas en auto, conviene salir temprano para estacionar sin vueltas y elegir un sector cómodo, sobre todo en días de mucho sol.

Tigre

Si buscás una escapada económica con transporte público, Tigre tiene un as bajo la manga: el Tren de la Costa, que conecta la cabecera Maipú (en Vicente López) con la estación Delta en un recorrido de 15,5 kilómetros y 11 paradas. En diciembre, el viaje completo costó $360 pagando con SUBE, y hay tarifas por secciones para armar el paseo a medida.

Una vez que bajás, el plan se arma casi solo. A pocas cuadras aparece el Puerto de Frutos, un paseo de compras a cielo abierto con locales de decoración, artesanías y opciones para comer sin que el presupuesto se te vaya de las manos. Es el típico lugar donde podés caminar, mirar y elegir con calma.

Y si querés sentir el Delta de verdad, lo más tentador es subirte a un catamarán o usar servicios de lancha de pasajeros para moverte por el Delta del Río Paraná y sus islas. Lo bueno es que podés ajustar la salida al tiempo y al bolsillo: desde una vuelta corta hasta pasar el día en una isla, según el plan que te guste.

San Antonio de Areco

Para quienes prefieren un paseo con historia, San Antonio de Areco combina descanso y cultura en un ambiente bien distinto al de la ciudad. Con calles empedradas y una identidad gauchesca marcada, se volvió un destino buscado para una salida corta cerca de la Ciudad de Buenos Aires.

El encanto está en su perfil tradicional, pero también en lo que ofrece para recorrer: ferias artesanales, propuestas gastronómicas y una agenda cultural que le suma movimiento. Además, en 2015 recibió el título de Capital Nacional de la Tradición, un sello que refuerza su vínculo con las costumbres criollas.

Si vas por el lado del recorrido, hay varias paradas posibles: la Reserva Natural Parque Criollo, los pueblos cercanos como Vagues, Villa Lía y Duggan, y una red de museos (son 10) que cuentan distintas capas de la historia local. Como extra distinto, el Laberinto de la Estancia Cinacina suma un paseo sensorial para caminar, mirar y bajar revoluciones.

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