16 de enero 2026 - 09:00

Por qué hay personas que buscan alivio emocional en la comida, según la psicología

No es casual que algunas personas recurran a comer en momentos de estrés, tristeza o ansiedad: se trata de un mecanismo de defensa emocional.

¿Qué es el hambre emocional y por qué aparece?

¿Qué es el hambre emocional y por qué aparece?

Cuando una persona está atravesada de situaciones que la estresan, entristecen o le generan ansiedad, es normal que recurra a actividades o espacios en los que se siente segura y contenida. La psicología analiza qué pasa cuando la comida es la herramienta para calmar estos malestares.

Comer cuando algo te sobrepasa no está relacionado con un proceso biológico en sí mismo, ya que lejos está de ser hambre real. Lo que aparece en situaciones de estrés, ansiedad, tristeza, aburrimiento u angustia es a lo que muchos especialistas llaman "hambre emocional".

Qué es el hambre emocional

Este fenómeno se da cuando el acto de comer tiene lugar no por necesidad física, sino como una respuesta a procesos emocionales o estados internos difíciles de gestionar. Según la American Psychological Association (APA), esta no se activa por señales biológicas, sino que es desencadenada por estímulos emocionales.

Se suele ver a la comida como refugio ante situaciones que provoquen estrés, tristeza, ansiedad, aburrimiento o angustia, según explica la nutricionista y psicóloga clínica Dra. Verónica Espinoza. Se diferencia del hambre física en varias aristas, en primer lugar, no se desarrolla gradualmente y suele aparecer de forma repentina.

Además, lejos de buscar nutrientes, se tiende a preferir alimentos poco saludables como golosinas, grasas o ultra procesados, según lo afirma la Escuela Médica de Harvard.

persona comiendo

Frecuencias y causas

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma en varios estudios que al menos un 40% de los adultos reconoce haber comido por razones emocionales al menos una vez por semana en contextos de estrés sostenido o pérdida emocional. Entre las causas, se pueden entrever varias:

  • Estrés, ansiedad o eventos emocionales difíciles, que activan el sistema de recompensa del cerebro.
  • Duelo o dolor emocional, donde la comida funciona como regulador afectivo.
  • Deseo de aliviar sensaciones internas incómodas, como tensión o vacío emociona.
  • Relación afectiva con la comida aprendida desde la infancia, por ejemplo asociar premios o consuelo con alimentos dulces.

Los expertos marcan un patrón visible:

  1. Aparece una emoción negativa.
  2. Se come para aliviarla.
  3. El alivio es momentáneo.
  4. Luego surge culpa o vergüenza.
  5. Ese malestar emocional reactiva el impulso de comer

Puede ser peligroso ya que tiene posibilidad de derivar en un Trastorno de la Conducta Alimenticia (TCA) como atracones, bulimia, entre otras.

Cómo atravesar estos momentos

Los especialistas y varias instituciones especializadas brindaron consejos para atravesar el hambre emocional. La clave está en reconocer y reconectar con las señales de tu cuerpo para diferenciar el hambre real del emocional, el primer paso para romper el ciclo. Además, también recomiendan una alimentación consciente en la que se reduzcan las ingestas impulsivas para aumentar la atención plena al momento de comer.

Además, también se aconseja acompañar con psicoterapia para poder gestionar de manera sana el momento difícil que esté provocando el hambre emocional.

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