Si en verano sentís que la playa “pica” en las plantas, no es sugestión: la clave está en cuánto calor refleja o absorbe la superficie, un fenómeno ligado al albedo. Por eso la arena puede calentarse más que el aire y obligarte a apurar el paso, aun con el mar a pocos metros.
Por qué la arena de la Costa Atlántica quema más y cuáles son los cuidados que no te podés olvidar
En verano, el suelo se vuelve una trampa: a qué hora conviene moverte por la playa, qué calzado elegir y cómo actuar si te arde la piel.
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Todo lo que tenés que saber de la arena de la Costa Atlántica para potenciar tus cuidados.
En la Costa Atlántica pasa seguido: de la sombrilla al agua, el trayecto se vuelve una carrera de saltitos y ojotas. En cambio, en el Caribe muchas playas se sienten más frescas al tacto, incluso en días de sol fuerte. Esa diferencia no nace del azar, sino de la “receta” de cada arena.
Por qué la arena de la Costa Atlántica quema más que la del Caribe
La temperatura que alcanza la arena depende de su capacidad de “rebotar” la radiación solar. Cuando los granos son claros, reflejan más luz y guardan menos calor; cuando son más oscuros, absorben más energía y levantan temperatura.
Según explicó la geóloga marina, Graziella Bozzano, una arena oscura puede superar los 50 °C con aire entre 30 y 32 °C, mientras que una arena muy blanca ronda los 40 °C. En la práctica, son varios grados de diferencia que se notan enseguida en la piel, sobre todo al mediodía.
En la Costa Atlántica argentina, la mezcla incluye minerales como el cuarzo y el feldespato, además de fragmentos de rocas que pueden verse gris oscuro, verdosas o casi negras. Esa composición y el color juegan a favor de la absorción de calor.
En cambio, muchas playas del Caribe se arman con restos biológicos: conchillas y corales ricos en carbonato de calcio. El oleaje desgasta esos arrecifes y deja granos más claros; incluso el pez loro suma su parte al triturar coral y expulsar arena fina y blanca. Resultado: más reflectancia y menos “fuego” bajo los pies.
Consejos para cuidarte de las quemaduras en la playa
El primer paso es simple: evitá caminar descalzo en las horas pico de sol, entre las 10 y las 16. Si podés, elegí la mañana temprano o el final de la tarde, cuando la arena suele estar más fresca.
Sumá barreras: usá calzado que cubra bien la suela (sandalias de goma o espuma, zapatillas livianas) y, si tenés que cruzar una zona abrasadora, tirá una toalla o esterilla para armar un camino rápido. Si igual te quemaste, refrescá la zona con agua fría (no helada), aplicá algo calmante como aloe vera, descansá y no vuelvas a exponer la piel hasta que afloje el dolor.
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