26 de febrero 2026 - 16:00

¿Qué es la microgravedad? El peor enemigo de los astronautas en el espacio

Estudios recientes alertan sobre cambios en los órganos, tras varias misiones prolongadas fuera del planeta.

La microgravedad es la peor enemiga del cerebro de los astronautas.

La microgravedad es la peor enemiga del cerebro de los astronautas.

Gentileza - GovTech

Viajar fuera de la Tierra implica enfrentar condiciones físicas muy distintas a las que el cuerpo humano conoce. Una de ellas es la baja presencia de gravedad, un factor que altera funciones básicas del cuerpo y obliga al organismo a adaptarse.

En estancias prolongadas fuera del planeta, los tripulantes atraviesan transformaciones internas, que no siempre se perciben a simple vista. Las investigaciones recientes analizaron cómo esta condición impacta en el sistema nervioso central y qué consecuencias puede dejar tras el regreso.

Astronauta

¿Qué cambia la microgravedad en el cerebro?

Un trabajo científico publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences examinó con resonancias magnéticas a 26 astronautas antes y después de sus misiones. Los resultados mostraron modificaciones medibles en la posición y forma del encéfalo, luego de largos períodos en órbita.

Las imágenes obtenidas con alta precisión revelaron que el encéfalo no permanece estático dentro del cráneo durante las misiones extensas. Tras el retorno, se detectó un desplazamiento general hacia arriba y hacia atrás.

El análisis dividió el cerebro en 130 regiones anatómicas para evaluar cambios puntuales. No todas reaccionaron de la misma manera. Algunas áreas vinculadas al control del movimiento y la sensibilidad se movieron hacia la línea media, mientras que sectores más profundos mostraron desplazamientos laterales.

En varias zonas, las variaciones locales superaron al movimiento general del órgano. Los especialistas señalaron que la permanencia en órbita genera tensiones internas, que no se producen bajo la gravedad terrestre. Además, la duración del viaje influyó en la magnitud de las alteraciones. Cuanto más extensa fue la misión, más marcados resultaron los cambios observados en las resonancias.

Efectos de la microgravedad

A pesar de las modificaciones anatómicas, la mayoría de los astronautas no presentó cuadros clínicos graves tras regresar. Sin embargo, se registraron alteraciones temporales en el equilibrio y el control postural. El desplazamiento de ciertas áreas se vinculó con un descenso en el rendimiento de pruebas de estabilidad corporal. Estos efectos se manifestaron en los primeros días después del aterrizaje.

Con el paso de los meses, los indicadores sensoriomotores tendieron a acercarse a sus valores previos al viaje. Algunas regiones recuperaron su posición inicial, aunque el hecho de que se corriera hacia atrás persistió en ciertos casos hasta seis meses más tarde.

Los investigadores también compararon estos resultados con simulaciones terrestres, como el reposo prolongado en cama. Esa comparación mostró que los patrones detectados en órbita no se reproducen de igual forma en la Tierra.

¿Esto puede desafiar la exploración espacial en el futuro?

Las misiones previstas a destinos más lejanos, como Marte, implican períodos aún más extensos fuera del planeta. Estos datos plantean interrogantes sobre la salud cerebral en viajes de larga duración. Los especialistas explican que será necesario desarrollar estrategias de protección y seguimiento médico más precisas. El objetivo es reducir riesgos y mejorar la readaptación al volver.

La evidencia disponible indica que el cuerpo humano posee una gran capacidad de ajuste, aunque revela que la vida en órbita produce efectos importantes en el organismo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar