40x5: el bar que se convirtió en un templo para los fanáticos de los Rolling Stones

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Fundado en plena crisis, ya lleva casi 20 años de vida y su feligresía sigue creciendo. Tiene el visto bueno de la banda y hasta aparece en un DVD oficial. "Es un lugar de culto, un club social", dice su dueño.

Un Mick Jagger joven y andrógino anima ese carnaval delirante llamado Rock and Roll Circus desde una pantalla. La tele, más chica y elevada, muestra a Keith Richards como un cowboy, con su campera de flecos en Arizona 81. Ambas están en silencio, pero los parlantes escupen los acordes de Mother's Little Helper mientras las cervezas transpiran sobre las mesas. Es una sobredosis. Un chute sin escalas directo al corazón.

No es Londres ni Manchester. Ni siquiera Liverpool, la cuna de sus "rivales" predilectos. Es Buenos Aires, aunque no la ciudad toda. Más bien un remanso; una esquina de las tantas que contornean la geometría urbana. Cuenca y Navarro, barrio de Villa Devoto, específicamente. Acá todo les pertenece a los Rolling Stones

A los ojos de un desprevenido, 40x5 podría pasar como un bar más, uno de los tantos que abundan en las inmediaciones de Beiró y San Martín. Pero no. Este espacio temático está exclusivamente dedicado a los Stones y es camposanto para sus fanáticos. Desde hace casi 20 años, Juan Ignacio Muñoz, su dueño y fundador, dedica sus noches a tributar a la que define como "la banda más grande de todos los tiempos". Recién llegado de EEUU, donde presenció el primer show sin Charlie Watts, Muñoz repasa su historia, el día que posó junto a los cuatro y cómo sus majestades bendijeron a 40x5.

Exile on Main Street

El 2002 fue un año de persianas bajas. Argentina atravesaba una crisis sin precedentes y las cenizas del 2001 cubrían las calles. Con apenas 27 años, Muñoz trabajaba desde hace siete en una empresa de turismo, pero ya fantaseaba con dar un giro copernicano para dedicarse a lo que le quitaba horas de sueño: los Rolling Stones. "Yo ni siquiera era del barrio, vivía con mis viejos en Villa Lugano. Un día agarré un aviso clasificado que decía 'alquiler de bar' y fui a verlo. Me enamoré del lugar", cuenta a Ámbito.

Sin experiencia previa en gastronomía ni allegados que pudieran orientarlo, el joven empezó a preguntarse cómo transformar el viejo y "melancólico" bar que funcionaba antes allí en un templo de la cultura stone. Entre risas, recuerda: "El dueño del bar anterior me decía, para que yo no me achique con mi visión de lo que tenía que hacer, 'yo venía re bien, pero a mi me mató Bin Laden'. Decía que toda las consecuencias económicas eran por el ataque a las torres gemelas. Siempre me acuerdo de esa frase".

40x5 Rolling Stones

Con la locación elegida, Muñoz abandonó su trabajo y se lanzó en un road trip sin retorno. Por aquellos días, jugársela por un proyecto tan quijotesco era un desafío. A él no le importaban el mar embravecido ni la inestabilidad social. Los Stones cumplían cuatro décadas de vida, y para celebrarlo, 40x5 abría sus puertas y tributaba con su propio nombre ese aniversario redondo en la historia del grupo. Y aunque el arranque fue duro, tal como reconoce, la perseverancia y el estilo empezaron a dar frutos.

De a poco, la esquina se fue poblando de cuadros, fotos, un flipper y hasta un muñeco tamaño real de Keith Richards, una de las joyas de la corona. Hoy la zona es un polo gastronómico repleto de cervecerías y boliches, con casi 45 bares en pie, pero por aquel entonces no había más de tres.

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Connection

Diez años después de la inauguración, llegó una señal de peso. "La primera coronación del bar fue en el 2012, cuando Bebe Comtepomi me invitó a ser parte del viaje por el 50 aniversario de los Stones. Ese fue un momento importante personal, que se trasladó al bar de alguna manera. Aporté mi memoria, mi fanatismo por los libros, por las raíces y por los puntos históricos. Salió un producto muy lindo, que se llama 'Stones de Oro' y está colgado en YouTube", comenta. Pero no terminó ahí. La aventura siguió más allá del Reino Unido.

"A la vuelta coroné con una fiesta en el Marquee, jugando con el nombre, que era el mismo donde habían debutado los Stones en 1962. El mismo día, 50 años después, la celebración más grande del mundo por los Stones la hizo 40x5 y se llamó '50x5 Tributo Bar'. La gente agotó las 400 entradas sin saber quiénes se iban a presentar. Tocaron Blues Motel, haciendo un set de dedicado a los Stones, y la 50x5 Tributo Bar, formada por Chucky de Ipola en teclados; Roy Quiroga y Sarcófago, de Ratones Paranoicos, en batería y guitarra respectivamente; el Zorrito Von Quintiero en el bajo y Andrés Ciro en la voz", dice. Esa fue una de las tantas fiestas masivas que 40x5 organizó en fechas emblemáticas del grupo británico.

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En 2016, cuatro años más tarde, los Rolling Stones anunciaron su cuarta visita al país, en el marco del Olé Tour. Esa gira latinoamericana encontró al bar siendo la "fogata de Sudamérica" y "el punto que los estaba esperando", en palabras de su dueño: "Fuimos quienes anticipamos las fechas y quienes avisamos que el 5 de noviembre iban a hacer el anuncio. No nos equivocamos". Además de cumplir el anhelo de miles de seguidores locales, aquellas tres noches en La Plata trajeron una sorpresa para Muñoz.

"El 8 de febrero era feriado de carnaval. Yo había visto el día anterior el primer show. Tenía una calma rara; sabía que algo estaba por pasar. Algo me decía que estaba llegando el momento. Ese día, a la mañana, me llegó el mail con la invitación de la banda a un meet and greet. Asistí a la cita con una remera con el logo del bar, y en la mochila llevé una otra lisa, por si me decían que no podía posar con esa. Fui a una ventanilla de prensa del Estadio Único. Tenía una persona asignada que me vino a buscar y me llevó a hacer la foto".

Parado en el medio, detrás del faraónico escenario, entre Mick Jagger, Charlie Watts, Keith Richards y Ron Wood, y con la remera de su criatura, Juan Ignacio era un stone más. Sueño cumplido: "Fueron cuatro de los mejores minutos de mi vida. Ahí es donde realmente sentí la bendición. Hoy siento eso: que el bar es una institución bendecida, porque saben que es a pulmón, que no es un Hard Rock que va abriendo sucursales por todo el mundo; que es una esquina pequeña, que está en un barrio, y que se transformó en un vehículo de cultura e incentivó a cientos y cientos de fanáticos a seguir a los Stones hasta donde se pueda. Organizamos viajes a Brasil, a Chile a Uruguay. Viajamos en avión, en barco y en micro para verlos". Esa foto de los cinco es una de las tantas que enaltecen las paredes del refugio.

Olé Olé Olé: A Trip Across Latin America (Trailer)

Y eso no fue todo: 40x5 también aparece en "Olé Olé Olé: A trip across Latin America", el DVD oficial lanzado en 2017 que documenta la gira por el continente. Otro guiño made in Londres. En 2019, en el mundo preCovid, hubo tiempo para una travesura más. El entrevistado y su crew organizaron una fiesta de cumpleaños para Mick Jagger en La Trastienda. A la distancia, una multitud le cantó el feliz cumpleaños al frontman. Ese video llegó al propio agasajado al menos cinco veces: "Más de una persona me confesó que Mick se emocionó al verlo", dice el organizador de aquella fiesta.

Gimme Shelter

El 2020 marcó la vuelta de los tiempos difíciles. La pandemia golpeó a la puerta y el bar cerró de manera temporal. Los meses se hicieron largos; la esquina ya no latía. Muñoz empezó a potenciar el Instagram y lo usó para congregar a los fieles. Allí compartía novedades de la banda y lanzamientos, incluso escuchas virtuales de discos. Tal como reza la máxima de Leonardo Favio, no se puede ser feliz en soledad. Algunas ventas de picadas y cervezas a futuro ayudaron a ponerle el pecho a la situación. La fidelidad de la clientela estaba intacta.

Entre marchas y contramarchas, 40x5 logró sortear la malaria de un año pésimo. Finalmente, el día 18 de diciembre, las piedras volvieron a rodar y la persiana se abrió. La fecha no fue casual: era el cumpleaños de Keith Richards. Juan Ignacio compara esta experiencia con el cierre de Sticky Fingers, el bar que el exbajista de los Stones Bill Wyman fundó hace 32 años en Inglaterra. "Es increíble para mí que haya caído un bar stone en Londres, a un año del 60 aniversario, y que 40x5 siga abierto. Obviamente que eso a mí me enaltece", grafica.

Cuando finalmente clareaba, un nuevo golpe lo sacudió: la muerte del mítico Charlie Watts. Fue el 24 de agosto. Nadie estaba preparado para despedir a un Rolling Stone. Muñoz se enteró por la publicación de un diario inglés que le mostró su hija: "Después del shock, del llanto y la angustia en casa, tomé la decisión rápida de avisar que iba a abrir el bar para que la gente se pudiera reunir, aunque no íbamos a funcionar como un bar normal. Fue algo totalmente sincero y honesto, algo muy lindo. Nosotros convidamos algunas cervezas y gaseosas, y la gente tuvo los códigos de no aprovechar el momento, de no vaciarnos. Nos preguntaba si podían ir a comprar algo al supermercado y le decíamos que por supuesto. La sala velatoria de Charlie Watts en el mundo, si es que hubo una, fue en el bar 40x5. El único lugar del mundo donde pasó algo así fue en el bar".

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A sus 46 años, Muñoz ya prepara las valijas para viajar a Los Ángeles y presenciar dos shows de sus majestades, "una banda dispuesta a seguir hasta que no quede ninguno en pie", asegura. "El bar tuvo su impronta desde el principio. Más allá de que no derrocha ningún lujo y que tiene muchos defectos, no fue lo nuestro corregir rápido o estar pendientes de la estética, pero nunca dejó de ser un lugar cálido, donde la gente se siente como en su casa", cierra. El refugio abre de miércoles a sábados, desde las 18, donde atiende el diablo. La Patria Stone tiene su propia Casa de Gobierno. Y la lengua flamea alto.

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