Brasilia (AFP) - Las investigaciones del Congreso brasileño para descubrir si el Partido de los Trabajadores (PT) cometió corrupción resucitaron el caso del asesinato del alcalde de esa agrupación política, Celso Daniel, en 2002, luego de un careo público entre sus hermanos y el secretario del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
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«No hay nada que pueda hacerme sentir culpable», aseguró ayer en el Congreso el secretario particular de Lula, Gilberto Carvalho. El funcionario fue acusado por los hermanos de ayudar a desviar las investigaciones del asesinato para evitar que saliera a la luz un presunto sistema de financiación ilegal del PT, que el fallecido alcalde habría comenzado a denunciar.
Celso Daniel era alcalde de Santo André, en el área metropolitana de San Pablo, y acababa de ser nombrado coordinador de la campaña electoral que llevó a Lula al poder en octubre de 2002, cuando fue secuestrado, torturado y asesinado. Carvalhoera uno de sus hombres de confianza en la alcaldía.
La policía concluyó que Daniel había sido víctima de la delincuencia común, pero el caso fue reabierto este año.
• Encuentro
Bruno Daniel repitió ayer que, siete días después del asesinato, los hermanos tuvieron un encuentro con Carvalho y éste les comunicó de la existencia de un supuesto sistema de corrupción en Santo André.
«Nos relató que había un esquema de recaudación de recursos -a empresarios por servicios públicos- en Santo André para financiamiento de campañas del PT», dijo Bruno Daniel. Agregó que el hoy secretario de Lula estaba preocupado porque llevaba dinero en metálico al entonces presidente del partido José Dirceu.
La comisión que organizó el careo llamó ayer a declarar al juez Joao Carlos Rocha Mattos, detenido desde hace dos años, acusado de vender sentencias.
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