Admite ya Hugo Chávez su fracaso en la ONU
De nada sirvió el festival de petróleo subsidiado ofrecido en todo el mundo. Tampoco la audacia de insultar a George Bush ante la Asamblea de la ONU. El intento de Hugo Chávez de lograr un asiento rotativo en representación de América latina en el Consejo de Seguridad del organismo fue un fracaso, admitido ayer por el propio gobierno venezolano, que dijo aceptar una candidatura de consenso, para la que se menciona a Uruguay, Costa Rica y Panamá. La aventura se pareció mucho más a un deseo personal del polémico presidente que a una necesidad de Estado de su país. El desenlace pone de manifiesto su creciente aislamiento, reforzado por el resultado electoral desfavorable a sus intereses en Ecuador. Hasta la Argentina y Brasil, que lo apoyaron en las votaciones, lo hicieron tibiamente, cumpliendo con la formalidad de respaldar a un miembro del Mercosur, pero sin comprometerse a fondo en el reclutamiento de voluntades.
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«Guatemala», dice el voto escrito a mano por una delegada
ante la ONU durante una de las votaciones de ayer. El país
centroamericano, apoyado por EE.UU., se impuso durante
toda la jornada a Venezuela en la búsqueda de una banca
rotativa en el Consejo de Seguridad.
Bolton declinó la invitación. La posición de Estados Unidos «está motivada por la inquietud que genera entre nosotros la conducta de Venezuela, y eso (las palabras de Cárdenas) es un ejemplo de ello, así que no voy a responder». «Queda una conclusión de la votación de hoy: Venezuela no va a ganar», estimó Bolton, quien invitó a ese país a declinar su postulación.
Chávez también fue criticado por Guatemala. «Creemos que la Asamblea General no debería estar secuestrada por la posición de un país», dijo el canciller guatemalteco Gert Rosenthal. «Hay límites a lo lejos que pueden llevar a esto, aunque tengo que decir que no somos nosotros los que tenemos a la Asamblea General secuestrada», agregó el diplomático minutos después de concluir la jornada.
«Mantenemos una considerable ventaja sobre nuestro competidor. Bajo circunstancias normales nuestro competidor se retiraría elegantemente, pero por razones bien conocidas no quiere hacerlo», sostuvo.
Chávez hizo del escaño en el Consejo el eje de su política exterior, con múltiples viajes en los últimos meses para recabar apoyos, para lo que invirtió más de 1.000 millones de dólares en petróleo subsidiado.
Pocos días antes de iniciar la pugna, pronunció en la Asamblea General un discurso en el que llamó diablo a George W. Bush, lo que podía haberle enajenado numerosos votos, sostienen analistas.



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