El embajador estadounidense en la Argentina, Lino Gutiérrez, dijo que es «muy posible» que se produzca un atentado terrorista en Sudamérica. Gutiérrez volvió a mencionar su preocupación por la Triple Frontera y confirmó que en 2004 Al-Qaeda buscará «objetivos blandos», lo que pone en riesgo a la región. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, admitió anoche que se realiza «una fuerte tarea de prevención» y que «la Argentina es uno de los países del mundo que debe estar más preocupado» por el tema. En tanto, EE.UU. elevó ayer su nivel de alerta interna a «naranja», el segundo más alto.
El embajador de Estados Unidos en la Argentina, Lino Gutiérrez, advirtió que «es muy posible» que se produzca un nuevo atentado terrorista en el continente americano similar a los que ya sufriera Buenos Aires en la mutual AMIA en 1994 y en la Embajada de Israel en 1992.
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«Es muy posible», respondió el diplomático cuando se le preguntó si prevé que se registren atentados en la región y explicó que la organización terrorista Al-Qaeda «ha declarado que la intención de ellos es llevar a cabo atentados fuera del área de Medio Oriente, en cualquier país, y ya hemos visto su presencia en algunos países europeos». «No me sorprendería que en un futuro alguien planeara hacer algo en este continente», sostuvo en declaraciones al diario cordobés «La Voz del Interior», coincidentemente con la elevación del nivel de alerta antiterrorista en Estados Unidos. Gutiérrez ratificó además que su país sigue de cerca la zona llamada Triple Frontera, entre la Argentina, Brasil y Paraguay, en la que Washington estima que podría haber células terroristas dormidas. «Es algo que tenemos que seguir muy de cerca, porque hay indicaciones de que quizás los actos terroristas que hubo en la Argentina vinieron de ahí y sabemos que allí se han recaudado fondos para organizaciones terroristas», indicó.
Aunque se sabe que la zona de la Triple Frontera es una zona de tráfico y contrabando extendidos, Brasil negó reiteradamente la posible existencia de células terroristas, y llegó a responder airadamente, reclamando pruebas, ante las denuncias de EE.UU. e Israel sobre las conexiones con Al-Qaeda y Hizbollah en la región.
El gobierno de Néstor Kirchner declaró un alerta en noviembre pasado luego de recibir una advertencia de servicios de inteligencia extranjeros sobre un eventual ataque terrorista.
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