7 de noviembre 2005 - 00:00

Afirmó Chirac que "la prioridad es el orden"

El rostro que mostró ayer Jacques Chirac al dirigirse a los franceses lo decía todo: su gobierno se muestra impotente ante la ola de disturbios protagonizados por jóvenes, en su mayoría musulmanes.
El rostro que mostró ayer Jacques Chirac al dirigirse a los franceses lo decía todo: su gobierno se muestra impotente ante la ola de disturbios protagonizados por jóvenes, en su mayoría musulmanes.
París (EFE, AFP, ANSA, Reuters, LF) - El presidente francés, Jacques Chirac, salió ayer de su mutismo sobre los disturbios de los últimos días para subrayar que «la prioridad absoluta es el restablecimiento de la seguridad y del orden público», condiciones previas para aplicar un programa de justicia social e igualdad de oportunidades.

«La República está determinada por naturaleza a ser más fuerte que los que quieren sembrar la violencia o el miedo, y que serán detenidos, juzgados y condenados», declaró Chirac en una breve declaración al término de una reunión de su gabinete de crisis.

Mostró su compromiso con «el respeto de todos, la justicia y la igualdad de oportunidades» aunque a continuación precisó que «hay una condición previa: el restablecimiento de la seguridad y del orden público».


Para traducir en hechos las directrices de Chirac, el primer ministro, Dominique de Villepin, anunció un reforzamiento de las medidas de seguridad «allí donde sea necesario» porque «no podemos aceptar ninguna zona de ausencia de derecho».

• Aceleración

De Villepin, que lanzó un llamamiento «a la responsabilidad de todos», explicó que se van a acelerar los procedimientos judiciales para que las personas detenidas sean juzgadas por el procedimiento de comparecencia inmediata.

El gabinete de crisis en torno al jefe del Estado estuvo compuesto por De Villepin, y los titulares de Interior, Nicolas Sarkozy; Defensa, Michele Alliot-Marie; Justicia, Pascal Clément; Empleo, Jean-Louis Borloo; Economía, Thierry Breton; Educación, Gilles de Robien, así como el portavoz del Gobierno, Jean-François Copé.

La presión por el silencio de Chirac había aumentado con críticas en su propio campo, pero sobre todo del líder socialista,
François Hollande, que había dicho querer «escuchar las palabras de Jacques Chirac», para « asumir sus responsabilidades».

Contrariamente a buena parte de los otros dirigentes de izquierda, Hollande se cuidó de pedir la dimisión de un Sarkozy cada vez más criticado. Además, recordó que, cuando fue elegido por primera vez en 1995, el actual jefe del Estado centró su campaña en la fractura social, mientras que en la segunda reelección, en 2002, el tema estrella fue la seguridad.

Chirac sólo se había pronunciado públicamente el miércoles y a través de Copé, sobre la grave ola de violencia.

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