Al final, Cataluña descartó convocar a elecciones y tensó más la relación con el gobierno español
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Puigdemont descartó llamar a elecciones anticipadas.
Hasta este jueves, el principal interrogante era saber qué cámara apretaba antes el gatillo: si el Senado dando el visto bueno a la suspensión de la autonomía catalana o el parlamento en Barcelona declarando la independencia.
En su estrategia de mano dura, Rajoy cuenta con el apoyo del opositor Partido Socialista, de la formación liberal Ciudadanos, y en el plano internacional, de sus socios de la Unión Europea.
El gobierno catalán está aislado a pesar de sus denodados esfuerzos para recabar la atención internacional.
La represión policial el día del referendo, el 1 de octubre, provocó inquietud en algunos países y organizaciones internacionales, pero Madrid subraya que los independentistas han negado los derechos de una gran parte de la sociedad catalana que no desea esta separación.
Cataluña, con un 19% del PIB español, ha visto como cerca de 1.500 empresas han desplazado su sede social fuera de la región a causa de la crisis independentista.
Puigdemont y su gobierno podrían ser condenados por rebelión, pasible con hasta 30 años de cárcel. Pero no declarar la independencia puede indignar a sus partidarios.



