Colonia (AFP, Reuters, EFE, ANSA) - Tres misas, a las que asistieron cerca de 200.000 católicos, abrieron ayer las Jornadas Mundiales de la Juventud en Colonia, Alemania, mientras se espera para mañana la llegada del Papa Benedicto XVI, nacido en ese país.
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«Bienvenidos a Alemania; estamos encantados de que estén aquí», les dijo a los 50.000 jóvenes congregados en Colonia el presidente alemán, Horst Köhler.
«Alemania recibe el entusiasmo y la energía que transmiten al mundo», dijo a la marea humana, que interrumpió en varias ocasiones no sólo el discurso de Köhler, cuya presencia no estaba prevista, sino toda la ceremonia oficiada por el arzobispo de Colonia, cardenal Joachim Meisner.
Banderas de decenas de países -160 nacionalidades han acudido a la cita de Colonia que se prolongará hasta el domingo- ondearon en las tribunas y en el estadio al que acudía una enorme masa de gente a pie y en tranvía desde la ciudad.
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