Alemania: Schroeder consiguió posible llamado a elecciones anticipadas
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Con ello hizo alusión al Constitucional, que en 1982, cuando Helmut Kohl perdió el voto de confianza con el mismo propósito que hoy Schroeder, subrayó que para que pueda disolverse el Legislativo el equilibrio de fuerzas en el mismo debe ser tal que "la capacidad de maniobra del canciller quede limitada o paralizada".
Como principal argumento político Schroeder adujo el deseo de ver refrendado su programa de reformas por el supremo.
En las elecciones de 2002 la denominada Agenda 2010 todavía no se había diseñado, por lo que el ciudadano no ha tenido ocasión de pronunciarse.
"No se trata de un plebiscito, pues no tenemos ese instrumento en Alemania, sino de convocar elecciones anticipadas y de solicitar el voto de confianza al elector", explicó Schroeder, quien subrayó que no tenía previsto abandonar el plan de reformas que considera "imprescindible".
El discurso de Schroeder, como el de los políticos que le sucedieron, estuvo marcado por el tono electoralista, no sólo porque pidió a los ciudadanos que le renueven la confianza y le permitan seguir adelante con las reformas, sino porque criticó a la oposición con el habitual vocabulario de campaña.
"Nosotros acometimos todo aquello que el gobierno precedente no hizo. Empezamos algo para lo que la CDU y el FDP (conservadores y liberales) tuvieron tiempo pero no valor durante 16 años", dijo.
La candidata de la Unión Cristianodemócrata, Angela Merkel, le tomó el relevo en el mismo tono electoralista pero también le echó un capote con miras al Constitucional, al que se prevé recurrirá al menos un diputado en protesta por el procedimiento elegido.
Merkel dio razón a Schroeder en lo que respecta a la falta de capacidad de maniobra y coincidió con él en que esa incapacidad se debe sobre todo al precario apoyo en sus propias filas.
"Cuando hablábamos de la reforma sanitaria el problema no era la falta de acuerdo entre usted y yo", el problema es su partido, que le forzó a seguir una política de "zigzag" y a desandar cada paso acertado.
Merkel prometió un programa hecho "de una sola pieza" y un gobierno con capacidad de gestión, pues estará basado en mayorías en ambas cámaras, no sólo en el Bundestag sino también en el Bundesrat, la cámara regional, donde la oposición tiene una mayoría que le ha servido para bloquear leyes del gobierno socialdemócrata-verde.
La próxima palabra la tendrá el presidente federal, Horst Koehler, a quien Schroeder acudirá hoy mismo para pedir la disolución de la cámara, y en cuya potestad está decidir si se han cumplido las condiciones necesarias.
El paso definitivo, sin embargo, puede quedar en manos del Constitucional, al que se prevé recurrirá el diputado verde Werner Schulz, quien en una declaración ante la cámara, acusó a Schroeder de haber "organizado" un voto "fingido" y con ello haber escenificado un procedimiento "absurdo" e indigno del parlamento.



