Altos funcionarios de EEUU inician debate sobre ataque a Siria
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McCain y Lindsey Graham, otro de los senadores conservadores de más proyección, se reunieron con Obama, con el que coincidieron en la necesidad de una intervención militar en Siria que no implique "tropas sobre el terreno", pero que permita que el régimen de Al Asad se vea debilitado y finalmente sea derrocado.
En una reunión de algo más de una hora, Obama, acompañado de su asesora de Seguridad Nacional, Susan Rice, dijo a los senadores que la inacción contra Siria envalentonaría a Al Asad y sus aliados de la milicia chiíta Hizbulá e Irán y pondría en grave riesgo a Oriente Próximo.
La semana pasada, EEUU aseguró que el régimen de Al Asad había matado a más de 1.400 personas en un ataque químico a gran escala que violaba toda norma internacional y obligaba a una respuesta militar, para lo cual el Gobierno estadounidense está movilizando destructores y portaaviones en el Mediterráneo y el Mar Rojo.
Los senadores pidieron que el ataque, que Obama ha dicho que sería "limitado", forme parte de una estrategia que acabe con el Gobierno de Al Asad y ponga a la oposición de la Coalición Nacional Siria (CNFROS) camino de la victoria.
"Un ataque limitado tendría sus efectos beneficiosos para cambiar la marcha en el campo de batalla (que ahora beneficia a las fuerzas leales a Al Asad), ya que nunca habrá un acuerdo político en Siria mientras Asad esté ganando", indicó Graham, quien añadió que Obama trabaja en un plan para aumentar el apoyo a la oposición.
"Necesitamos articular un compromiso que reduzca las capacidades de Asad y aumente las capacidades (militares) del Ejército Libre Sirio (representante ante Washington de las fuerzas armadas opositoras)", afirmó McCain.
El apoyo de estos dos senadores al plan de Obama puede acabar siendo vital para conseguir agrupar un número suficiente de votos en el Congreso a favor de un ataque militar en Siria.
La votación podría no darse hasta la semana del 9 de septiembre, cuando los congresistas tienen previsto iniciar el período de sesiones.
Mientras tanto, el secretario de Estado, John Kerry, una de las voces más favorables a la intervención, intentó convencer con una teleconferencia a unos 130 congresistas demócratas, a los que prometió una intervención limitada y alertó de la necesidad de actuar ante los abusos del régimen de Al Asad.
Además, existe la posibilidad de que el Gobierno británico, que la semana pasada descartó participar en una operación militar por el rechazo del Parlamento, "revise" su postura, informó el semanario Político.
Pese a todo, varios congresistas demócratas exigieron más información que respalde un paso tan incierto y arriesgado como una intervención militar en un conflicto que lleva más de dos años, con una fragmentada oposición y el temor de, que pese a la intención de evitar una larga participación estadounidense, se les vaya de las manos y acabe extendiéndose por la región.



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