18 de febrero 2006 - 00:00

Alud en Filipinas: ya no hay esperanzas de encontrar sobrevivientes

Continúan las tareas de rescate
Continúan las tareas de rescate
Guinsagnon-Filipinas (Télam-SNI).- Un día y medio después de la tragedia del pueblo filipino de Guinsagnon, donde un alud de lodo sepultó a todos sus habitantes, las autoridades no tienen esperanza de hallar sobrevivientes y estimaron en unos 2.000 los muertos Las autoridades del gobierno filipino advirtieron a la población de la región afectada, ubicada en el centro del país, por nuevos avalanchas.

Entre la masa de fango y tierra que aplastó a la localidad fueron recuperados hasta ayer, según informes oficiales, 41 cadáveres, en tanto otras 57 personas fueron rescatadas con vida.

El coronel Raúl Farnacio, responsable militar de los socorros, dijo que se carecen noticias de por lo menos 1.800 personas, mientras algunas versiones llegaron a hablar de la posibilidad de 3 mil muertos, según consigna la agencia Ansa.

Brigadas de socorro hicieron ayer intentos infructuosos para llegar a una escuela que quedó totalmente sepultada completamente ya que desde allí se habían recibido el viernes mensajes de texto a través de teléfonos celulares con leyendas como "estamos con vida" y "sáquennos de aquí", pero ayer ya no se recibió ningún mensaje.

Dos escuadras de soldados intentaron en vano ingresar a lo que quedó de esa escuela primaria, sepultada cuando estaban en su interior más de 200 personas, entre niñas y niños y sus madres, presentes porque se celebraba el día de la mujer.

La gobernadora de la provincia de Sud Leyte, a la que pertenece Guinsaugon, dijo que esas brigadas debieron retirarse, porque "no pudieron ingresar" a la escuela.

Aviones y buques de Filipinas, de otros países y de organismos internacionales fueron enviados a la zona de desastre, ubicada 675 kilómetros al sur de Manila.

La mayor parte de las ayudas, como agua, alimentos y medicinas, debe ser transportada a la localidad destruida por tierra, una empresa muy difícil por las condiciones desastrosas de los caminos tras dos semanas de lluvias intensas, y además bajo la amenaza de más desmoronamientos.

Unos 300 socorristas legaron al lugar atravesando montañas de lodo rojizo, en algunos puntos de hasta 15 metros de altura, sin contar para ello con elementos adecuados, mientras sigue lloviendo.

Naciones Unidas anunció que enviará una escuadra especializada en desastres para que intente precisar la ayuda más urgente necesaria en la zona.

La Federación Internacional de la Cruz Roja, que teme que el número de muertos llegue a 2 mil, envió bolsas para cadáveres, equipos medicinales, cuerdas, lámparas y otros materiales.

A su vez, Estados Unidos envió dos naves con 17 helicópteros y mil soldados, que ya estaban en el país, en ejercicios militares que son anuales.

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