Ante la presión máxima de Merkel, los grandes laboratorios prometen acelerar la provisión de vacunas

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La prensa castigó sin piedad a las autoridades de la UE y a sus gobiernos por los magros avances de la campaña de inmunización. Ni la alemana, de excelente gestión en la primera ola de la pandemia, se salvó. Elecciones a la vista.

Berlín - Una cumbre sobre la lucha contra el covid-19, centrada en la escasez de vacunas y en los conflictos sobre su distribución, comenzó ayer en Berlín bajo la presidencia de la canciller alemana, Angela Merkel, quien hace frente, junto a sus colegas de la Unión Europea (UE), a críticas crecientes por la lentitud de las campañas de inmunización.

El ministro de Salud alemán, Jens Spahn, advirtió que no hay que esperar un milagro de esta reunión que congrega a jefes de gobierno regionales, representantes de la UE y gigantes farmacéuticos. “Una cumbre no producirá más vacunas por sí misma”, declaró.

Sin embargo, las discusiones se iniciaron con algunas noticias positivas, como el compromiso de varios laboratorios de acelerar su producción de vacunas, una prenda de paz en momentos en que crece la impaciencia de los gobiernos y la amenaza de juicios contra las compañías.

Por ejemplo, el laboratorio alemán BioNTech -socio de Pfizer en la vacuna más ampliamente aplicada en la UE y en Estados Unidos- prometió ayer entregarle al bloque europeo en el segundo trimestre hasta 75 millones de dosis. Los dos socios esperan “aumentar los suministros a partir de la semana del 15 de febrero”.

Poco después, el gigante farmacéutico alemán Bayer aseguró que producirá a partir del año que viene la vacuna contra el coronavirus que está desarrollando la compañía del mismo país CureVac, actualmente “en vías de certificación” según el ministro Spahn.

El objetivo de la compañía es producir 160 millones de dosis en 2022. Esas capacidades se suman a una producción en la red existente de CureVac de 300 millones de dosis este año y 1.000 millones en 2022, explicó Franz-Werner Haas, presidente de CureVac.

La presidenta de la Comisión Europea -órgano ejecutivo de la UE-, Ursula Von der Leyen, había indicado poco antes que el laboratorio anglo-sueco AstraZeneca, que ha generado un fuerte descontento entre los dirigentes europeos por los retrasos de producción que registra, va a aumentar en 30% las entregas de su vacuna en el primer trimestre.

La empresa va a “proporcionar 9 millones de dosis suplementarias”, es decir 40 millones de dosis en total, y “empezará las entregas una semana antes de lo previsto”, aseguró Van der Leyen.

El objetivo es intentar dar un golpe de efecto y acelerar la campaña de vacunación, que avanza lentamente en Alemania, y en muchos otros países europeos.

En momentos en que los contagios y las muertes se mantienen en niveles muy elevados y cuando la aparición de nuevas cepas agrava más la situación, la prensa alemana criticó ayer sin piedad a la UE, a la que acusó de haber encargado las vacunas demasiado tarde y de haber negociado mal, en especial con AstraZeneca.

Los problemas de producción de este laboratorio no afectarán a América Latina debido a que Argentina y México producirán esa vacuna para la región.

Los países de Europa continental registran un balance de vacunación inferior al de Reino Unido, y los partidarios del brexit ven en ello la confirmación de lo positivo que fue haber abandonado la UE.

Se trata “de una declaración de fracaso para Bruselas, una prueba de incapacidad de los 27 Estados miembros”, criticó el diario popular alemán Bild.

“¿Cómo se puede, en la crisis más grave desde la Segunda Guerra Mundial, descuidar hasta tal punto el suministro de vacunas?”, se preguntó por su lado Der Spiegel.

Von der Leyen está especialmente en la mira, y algunos, como el partido de extrema derecha alemán AfD, exigen que deje el cargo.

La titular de la Comisión Europea “ha recibido un duro golpe, pero no creo que se vaya”, estimó una fuente diplomática europea.

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