Los Angeles (EFE, ANSA, AFP) - Un gran apagón dejó ayer sin energía eléctrica a la ciudad de Los Angeles, un hecho que inicialmente generó temor a un atentado terrorista y que se sumó a las emergencias que afectan a amplias regiones de Estados Unidos.
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El apagón comenzó cinco minutos después de las 13 hora local y afectó no sólo al corazón de Los Angeles sino a buena parte del área metropolitana, desde el valle de San Fernando, al norte de la ciudad, al condado de Orange, al sur. El apagón no afectó al aeropuerto internacional de Los Angeles, que tiene un sistema de emergencia.
Como consecuencia de este apagón todo el sistema de semáforos de la ciudad quedó fuera de servicio, por lo que el tránsito en la gran urbe californiana resultó totalmente colapsado.
Las autoridades se apresuraron a descartar que el apagón se haya debido a un atentado y explicaron que respondió a la salida de funcionamiento de dos centrales eléctricas.
La empresa proveedora del servicio eléctrico explicó que las dos centrales sufrieron un desperfecto en cadena, lo que provocó el corte de la energía en una amplia región del sur de California. El servicio comenzó a ser restablecido aproximadamenteuna hora y media despuésdel pico de la crisis y se encontraba casi totalmente normalizado al cierre de esta edición.
No obstante, persistieron durante varias horas los trastornos en el tránsito y las centrales de emergencia recibieron decenas de llamados de gente atrapada en ascensores o aisladas en los pisos superiores de los rascacielos de la ciudad. El episodio se produjo poco más de dos años después de otro similar que dejó a oscuras a 50 millones de personas en el sudeste de Canadá y el nordeste de EE.UU., incluida la ciudad de Nueva York.
Según se recordó ayer, el 14 de agosto de 2003 una falla eléctrica en el estado de Ohio provocó un efecto dominó que se extendió por el nordeste de EE.UU. y el sudeste de Canadá y ocasionó el mayor apagón de la historia del país, que duró en algunos lugares hasta casi cuatro días.
Este suceso puso de manifiesto las deficiencias del sistema de suministro de energía de Estados Unidos, que padece un importante deterioro que no se corrige con inversiones en mantenimiento. También expuso la constante sobrecarga por la carencia de líneas y la ausencia de un sistema que evite la propagación en cadena de una falla eléctrica.
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