Washington - Un memorando desclasificado de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, policía federal) reforzó las sospechas de que Arabia Saudita, aliado clave de Estados Unidos en Medio Oriente, pudo haber estado implicado en los ataques del 11 de septiembre de 2001 cometidos por Al Qaeda contra Estados Unidos, aunque, debido a las tachaduras de contenido más sensible, no aportó las pruebas irrefutables que esperaban las familias de las víctimas que demandaron a ese país.
Documento desclasificado vincula a Arabia Saudita con el 11-S y complica su alianza con EE.UU.
El memorándum del FBI está lleno de tachaduras y censuras clave de contenido que impiden probar fehacientemente esa responsabilidad. Quienes reclaman exigen ahora más información.
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El documento fue desclasificado por la presión ejercida sobre el presidente estadounidense, Joe Biden, por los familiares de las víctimas de los atentados, que acusaron a Arabia Saudita de ser cómplice de los ataques.
Tres administraciones estadounidenses sucesivas habían rechazado desclasificar y divulgar documentos relacionados con el caso y fueron acusadas de proteger la alianza entre Washington y Riad.
La monarquía petrolera sunita siempre ha negado cualquier participación en los ataques del 11 de septiembre de 2001 y fue librada de toda sospecha por una comisión de investigación estadounidense en 2004.
Pese a eso, 15 de los 19 secuestradores de los cuatro aviones secuestrados aquel día, dos de los cuales se estrellaron contra las torres gemelas del World Trade Center de Nueva York, eran de nacionalidad saudita.
Historia
El memorando, fechado el 4 de abril de 2016, que había estado clasificado como secreto hasta el sábado, muestra vínculos entre Omar al Bayoumi, otrora estudiante y sospechoso de haber colaborado con los servicios de inteligencia sauditas, y dos de los miembros de Al Qaeda que prepararon los ataques en Nueva York y Washington.
El documento, basado en entrevistas realizadas en 2009 y 2015 con una fuente cuya identidad no fue desvelada, detalla los contactos y las reuniones entre Bayoumi y dos secuestradores aéreos, Nawaf al Hazmi y Khalid al Mihdhar, después de que ambos llegaran al sur de California en 2000, meses antes de los atentados.
También confirma la relación, ya divulgada pero que aparece con más fuerza de la sospechada anteriormente, entre ellos dos y Fahad al Thumairy, un imán conservador de la mezquita King Faad de Los Ángeles acreditado desde fines de los años 1990 como funcionario del consulado de Arabia Saudita en esa ciudad.
El documento afirma que los números de teléfono asociados con la fuente indican que hubo contacto con varias personas que ayudaron a Hazmi y a Mihdhar mientras estuvieron en California, incluyendo a Bayoumi y a Thumairy, así como a la propia fuente.
Según el memorando, la fuente le dijo al FBI que Bayoumi escondía, detrás de su identidad oficial de estudiante, una “posición muy alta” en el consulado saudita.
“La ayuda de Bayoumi a Hazmi y a Mihdhar incluyen traducción, viaje, alojamiento y financiación”, señala el documento.
Además, la esposa de la fuente le dijo al FBI que Bayoumi solía hablar a menudo de “yihad” (guerra santa), apunta el memorando.
Vínculos
Asimismo, a través de reuniones, llamadas telefónicas y otras comunicaciones, relaciona a Bayoumi y a Thumairy con Anwar al Alaki, el clérigo de origen yemenita nacido en Estados Unidos que se convirtió en una figura importante de Al Qaeda en la Península Arábiga antes de ser asesinado en un ataque con un dron en Yemen en septiembre de 2001. Aun así, el memorando fue abundantemente censurado y no presenta ningún vínculo claro directo entre el gobierno saudita y los secuestradores aéreos.
Jim Kreindler, uno de los principales abogados involucrados en las demandas de las familias de las víctimas contra Arabia Saudita, dijo que “con esta primera desclasificación, están llegando a su fin veinte años en los que Arabia Saudita ha dependido del Gobierno de Estados Unidos para ocultar su papel en el 11 de septiembre”, dijo Kreindler en un comunicado.
Las familias esperan pruebas más contundentes con la publicación de más documentos desclasificados que se espera en los próximos seis meses en virtud de la orden ejecutiva emitida a principios de septiembre por Biden.
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