Jerusalén (AFP, Rueters, EFE) - El ejército israelí tomó ayer el control de la ciudad autónoma palestina de Naplusa y anunció su intención de quedarse allí «sin límite de tiempo», en momentos en que el seno del gobierno de Ariel Sharon se encuentra muy convulsionado. Es que el primer ministro se pronunció contra la expulsión del líder palestino, Yasser Arafat, un día después de que su ministro de Relaciones Exteriores y rival en el seno del Likud, Benjamin Netanyahu, propusiera deportar al presidente de la Autoridad Palestina. El ministro israelí de Defensa, Shaúl Mofaz, declaró que la ocupación de Naplusa no está «limitada en el tiempo» y que seguirá hasta que alcance sus objetivos: destruir las «infraestructuras terroristas» y reducir al mínimo los ataques palestinos procedentes de esa zona.
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Soldados de infantería de elite entraron en Naplusa y ocuparon la Casbah, la ciudad antigua, y los cercanos campos de refugiados de Askar y Balata. El ejército declaró la región «zona militar cerrada» e impuso un toque de queda.
La operación, que estaba siendo preparada desde hacía varias semanas, se aceleró en respuesta al atentado contra el kibutz Metzer, en el norte de Israel. En Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, un niño palestino de tres años murió y su madre resultó herida.
«Hay que actuar con sentido de la responsabilidad y con sangre fría. Los responsables de los servicios de seguridad y de inteligencia (israelíes) se han pronunciado en varias ocasiones contra esa expulsión considerando que causaría perjuicios a Israel», afirmó Sharon al segundo canal de televisión privada. Sharon desmintió que hubiera sufrido «presiones externas» para impedir la posibilidad de que Arafat fuera desterrado o eliminado. «Me comprometí con los estadounidenses a mi llegada al poder a no atentar contra su integridad física (de Arafat) y tengo la intención de cumplir mis promesas», aseguró el primer ministro.
Netanyahu había reclamado al gabinete de seguridad la expulsión de Arafat después de proclamar la víspera que sería su primera acción si llegaba a dirigir el gobierno que salga de las elecciones legislativas adelantadas al 28 de enero, informó la radio militar. Afirmó que la expulsión de Arafat «reforzaría la necesidad urgente de una dirección palestina alternativa que no apoyaría el terrorismo», señaló la misma fuente.
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