22 de mayo 2007 - 00:00

Arrecia el combate contra la versión libanesa de Al-Qaeda

Nahr al-Bared, Líbano (Reuters, AFP) - Nuevos y feroces combates se registraron ayer por segundo día en un campamento de refugiados palestinos en el norte del Líbano, enfrentando al ejército local y a militantes inspirados en Al-Qaeda, lo que elevó a 79 personas la cifra de muertos.

Una gruesa columna de humo negro se elevaba desde el campo de Nahr al-Bared, hogar de 40.000 palestinos, mientras los tanques atacaban las posiciones del grupo Fatah al-Islam, quienes devolvían el fuego con armas automáticas y granadas.

En Beirut, una bomba estremeció una zona comercial en el distrito de Verdum, de mayoría musulmana sunita, con un saldo de al menos 7 personas heridas, dijeron fuentes de seguridad y testigos.

Durante la tarde, los combates fueron suspendidos temporalmente mientras se intentaba que un convoy humanitario de la ONU y la Cruz Roja pudiera llegar al campo de refugiados, pero fuertes enfrentamientos volvieron a desatarse antes de que la ayuda pudiera ingresar al lugar.

Abu Salim, portavoz de Fatah al-Islam, culpó al ejército por la nueva escalada de los enfrentamientos y amenazó con iniciar más actos de violencia en otros lugares. «Si la situación continúa así nosotros no permaneceremos en silencio y llevaremos la batalla fuera (de la ciudad cercana) de Trípoli», declaró Salim.

Fuentes palestinas en Nahr al-Bared indicaron que los bombardeos de ayer mataron a 9 civiles y dejaron 20 heridos.

Fatah al-Islam es un grupo ligado a Al-Qaeda, que irrumpe así en el conflicto libanés y, al mismo tiempo, en el problema palestino, dando un nuevo indicio de su expansión territorial. Además, el gobierno moderado del Líbano lo vincula con los servicios secretos sirios, a los que acusa de pretender desestabilizarlo.

  • Tregua frágil

    El gobierno del primer ministro Fouad Siniora, en una reunión celebrada ayer para discutir sobre los enfrentamientos, subrayó la necesidad de «poner fin» a Fatah al-Islam, dijo el ministro de Información, Ghazi Aridi. La decisión fue tomada después de que un representante del grupo palestino Yihad Islámica dijera que se había acordado una frágil tregua, aunque esporádico fuego de metralla pudo aún escucharse durante la noche.

    Se trata de las peores luchas internas en el Líbano desde la guerra civil ocurrida entre 1975 y 1990.

    Los combates que comenzaron el domingo en el campo de refugiados y en Trípoli han causado la muerte de al menos 32 soldados, 20 militantes y 27 civiles. Cuarenta y cinco soldados han resultado heridos.

    Estados Unidos, que respalda firmemente al gobierno de Beirut, dijo que se justifica que el Líbano atacara a los militantes. «Los extremistas que están tratando de derrocar esa joven democracia necesitan ser dominados», dijo el presidente estadounidense, George W. Bush.

    La violencia mostró lo frágil que sigue siendo la seguridad en el Líbano, atormentado por tensiones políticas y sectarias tras la guerra entre Israel y la milicia chiita Hizbollah y por una serie de asesinatos de figuras relevantes antes y después de la retirada de las tropas sirias en 2005.
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