Arrecia el combate contra la versión libanesa de Al-Qaeda
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Fatah al-Islam es un grupo ligado a Al-Qaeda, que irrumpe así en el conflicto libanés y, al mismo tiempo, en el problema palestino, dando un nuevo indicio de su expansión territorial. Además, el gobierno moderado del Líbano lo vincula con los servicios secretos sirios, a los que acusa de pretender desestabilizarlo.
El gobierno del primer ministro Fouad Siniora, en una reunión celebrada ayer para discutir sobre los enfrentamientos, subrayó la necesidad de «poner fin» a Fatah al-Islam, dijo el ministro de Información, Ghazi Aridi. La decisión fue tomada después de que un representante del grupo palestino Yihad Islámica dijera que se había acordado una frágil tregua, aunque esporádico fuego de metralla pudo aún escucharse durante la noche.
Se trata de las peores luchas internas en el Líbano desde la guerra civil ocurrida entre 1975 y 1990.
Los combates que comenzaron el domingo en el campo de refugiados y en Trípoli han causado la muerte de al menos 32 soldados, 20 militantes y 27 civiles. Cuarenta y cinco soldados han resultado heridos.
Estados Unidos, que respalda firmemente al gobierno de Beirut, dijo que se justifica que el Líbano atacara a los militantes. «Los extremistas que están tratando de derrocar esa joven democracia necesitan ser dominados», dijo el presidente estadounidense, George W. Bush.
La violencia mostró lo frágil que sigue siendo la seguridad en el Líbano, atormentado por tensiones políticas y sectarias tras la guerra entre Israel y la milicia chiita Hizbollah y por una serie de asesinatos de figuras relevantes antes y después de la retirada de las tropas sirias en 2005.




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