Washington (Reuters, EFE, AFP) - En uno de los peores momentos para su gobierno por los recientes atentados en Irak, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, brindó ayer una conferencia de prensa en la cual acusó a «terroristas extranjeros» y a ex miembros del partido Baas por la ola de violencia en aquel país y presionó a Siria e Irán para que impongan controles fronterizos para impedir la infiltración de militantes. Asimismo, Bush opinó que con los atentados la resistencia iraquí intenta dar una advertencia, negó que la guerra contra el terrorismo sea una guerra contra la fe musulmana y aseguró que EE.UU. no se «amedrentará» ante los atentados contra civiles.
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«Los terroristas extranjeros están tratando de crear condiciones de temor porque ellos temen un Estado libre y pacífico en medio de una parte del mundo donde el terror ha encontrado reclutas. Esa libertad es exactamente lo que los terroristas temen más», dijo Bush durante una conferencia de prensa en los jardines de la Casa Blanca. Bush expresó que espera que Irán y Siria «refuercen las fronteras, que impidan que la gente cruce la frontera».
El presidente también prometió que Estados Unidos no «se amedrentaría ante las dificultades» y dijo que los que se encuentran detrás de los ataques suicidas tienen «la misma mentalidad» que los que realizaron los ataques del 11 de setiembre de 2001 contra objetivos en Washington y NuevaYork. «No nos iremos» de Irak, agregó Bush. «Los baathistas tratan de crear caos y temor porque comprenden que un Irak libre les negará los privilegios excesivos que tenían con Saddam Hussein», dijo Bush. «Estos terroristas están apuntando hacia el éxito real y la libertad que estamos brindando al pueblo iraquí», afirmó el presidente, y agregó que «sus ataques desesperados contra civiles inocentes no nos intimidarán a nosotros ni a los valientes iraquíes y afganos que se nos están uniendo en su propia defensa».
«Nuestro propósito es claro y certero -resumió-: Irak y Afganistán serán naciones estables e independientes y sus pueblos vivirán en libertad.»
Las guerrillas han matado a 113 soldados estadounidenses desde que Bush declaró el 1 de mayo el cese del combate principal en Irak. Durante la conferencia de prensa, Bush también se refirió a la situación en Medio Oriente. En este sentido, advirtió que «la vieja guardia» palestina no lucha lo suficiente contra el terrorismo. «No veo el mismo compromiso para combatir el terrorismo de parte de la vieja guardia» palestina, declaró Bush, quien también lamentó que Mahmud Abbas (Abu Mazen), el ex primer ministro palestino, no esté más en funciones.
Ayer, el primer ministro palestino Ahmad Qorei (Abu Ala), que sucedió a Abu Mazen, aceptó dirigir un gobierno ampliado que debe reemplazar a principios de noviembre al actual gabinete restringido puesto en funciones durante un mes.
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