Santiago (Reuters, ANSA) - El gobierno chileno rechazó categóricamente ayer las declaraciones del presidente venezolano, Hugo Chávez, quien la semana pasada se había pronunciado a favor de una salida al mar para Bolivia, un histórico reclamo de este país a Chile, y dijo que no aceptará la intromisión de terceros en asuntos bilaterales.
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El presidente Ricardo Lagos mandó a llamar para consultas al embajador de Chile en Venezuela, Fabio Vío, en un gesto de molestia que fue precedido por tres cartas de protesta del gobierno chileno por declaraciones anteriores de Chávez sobre la mediterraneidad de Bolivia.
«Es una manifestación, una señal, en torno a expresiones que (el presidente Chávez) no debiese haber expresado. Nosotros las relaciones bilaterales las llevamos como país y no nos parece la intervención de terceros», dijo la canciller chilena Soledad Alvear en una conferencia de prensa.
Chávez afirmó el viernes a su llegada a la XIII Cumbre Iberoamericana en Santa Cruz de la Sierra que «no es justo que se haya arrebatado la salida al mar a Bolivia».
Bolivia perdió su salida al mar tras la guerra del Pacífico de fines del siglo XIX. «Bolivia tuvo mar.Y yo sueño con bañarme en una playa boliviana», dijo Chávez, quien agregó que un gobierno no puede « regalar las riquezas del país». El gobierno venezolano no ha dado marcha atrás en su solidaridad con Bolivia, y su canciller, Roy Chaderton, dijo que la mediterraneidad del país andino ha sido uno de los puntos de distanciamiento con Chile.
«Pero éste no es solamente un planteamiento de Venezuela, sino que a partir del año '79 ese tema se convirtió en uno de los incluidos en la agenda de la Organización de Estados Americanos», aclaró Chaderton en una conferencia de prensa.
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