6 de febrero 2008 - 00:00

Avatares de las internas en EEUU

  • Para unos 6 millones de demócratas con derecho a voto que residen fuera del país, participar en el «supermartes» fue más fácil ya que por primera vez pudieron votar a través de Internet. La organización Democrats Abroad, que representa a los votantes del partido que viven en el extranjero, afirmó que es un sistema absolutamente seguro que permite participar a muchas personas que de otro modo no lo harían. La única opción hasta el momento era enviar por correo los votos al último municipio donde residieron en EE.UU. y confiar en que llegaran a tiempo, pese a la poca fiabilidad de los sistemas postales de algunos países. El Partido Republicano aún no permite a sus miembros elegir a sus candidatos por Internet.

  • Barack Obama siguió apostando al voto de los jóvenes, para los que difundió spots en los que los exhortó a obtener información a través de celulares, marcando la palabra «Hope» ( Esperanza). El mensaje, difundido en varios estados, sostenía que los electores podían recibir indicaciones sobre los centros de votación y otras cuestiones. Steve Murphy, especialista en medios, dijo que Obama «está hablando directamente a los electores que nunca participaron de un caucus (asamblea partidaria)».

  • Por su parte, Hillary Clinton intentó captar el voto hispano y aseguró que Estados Unidos debe reconstruir sus relaciones con América latina con una agenda que incluya fortalecer el estado de derecho, reducir la desigualdad social y una reforma migratoria. En un artículo publicado en el diario mexicano «El Universal», la ex primera dama destacó que «tenemos que empezar a reconstruir nuestras relaciones con Latinoamérica con una agenda amplia y concreta que permita que nuestros países progresen». «Durante los últimos siete años, la política del presidente George W. Bush hacia las Américas ha sido de descuido y promesas fallidas», señaló la candidata.

  • El príncipe Andrés de Inglaterra se coló en la campana y lanzó un ataque contundente contra Bush, por no haber escuchado a Gran Bretaña durante el conflicto con Irak. «Si observas el colonialismo, si observas las operaciones a escala internacional, si observas la comprensión de la cultura del otro, el entendimiento sobre cómo operar en una campaña de insurgencia militar, hemos pasado por todo eso», sostuvo el príncipe. «Hemos ganado algunas, perdido algunas, empatado algunas», dijo al «International Herald Tribune». El príncipe, que también tiene el título de duque de York, dijo que pese a que Gran Bretaña sigue siendo el principal aliado de EE.UU, la situación de posguerra en Irak llevó a muchos a preguntarse: «¿Por qué nadie escuchó lo que se dijo y los consejos que se dieron?». Estos comentarios fueron percibidos como un quiebre con el protocolo en Gran Bretaña, donde la tradición normalmente prohíbe a miembros de la familia real intervenir en política.
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