17 de abril 2008 - 00:00

Avatares de Paraguay

  • Hoy al mediodía tendrá lugar un último debate entre los principales candidatos presidenciales. Es algo muy poco usual a tan sólo tres días de las elecciones y particularmente envidiable para nosotros, argentinos, que no hemos visto ningún debate de nuestros presidenciables. El evento tendrá lugar en el Canal 4 Tele futuro y será moderado por el periodista más influyente de Paraguay, Humberto Rubin, fundador de radio «Ñandutí», uno de los dos medios (el otro fue el diario «ABC») clausurados por el dictador Alfredo Stroessner en los años 80.   

  • No sólo Hugo Chávez ha entrado en la campaña paraguaya, de la mano de las denuncias sobre financiamientos secretos y hasta conspiraciones; también el sumo pontífice Benedicto XVI ha ingresado involuntariamente en esta liza. Varias calles de Asunción están cruzadas por pasacalles en los que puede leerse: «El Papa no lo acepta. No lo aceptes tú. No lo votes». El cartel, anónimo, hace alusión obviamente al ex obispo católico Fernando Lugo, a quien el Papa suspendió a divine por su decisión de postularse a la presidencia de Paraguay.

  • El centro histórico y cívico de Asunción es una mezcla de edificios coloniales, resabio de lo que durante el primer siglo de la conquista fue el centro civilizador de la región del Plata, y modernas construcciones. Entre estas últimas, resalta el nuevo Parlamento, a un costado de la plaza donde se ubica el viejo Congreso, hoy museo, ocupando casi dos tercios de una manzana. Lo notable es que trata de un regalo llave en mano de... Taiwán. Sucede que Paraguay es uno de los 25 países que, en su momento, optó por reconocer a la «provincia china irredenta» y no a China continental. En reconocimiento a ello, Taiwán ha donado 20 millones para la construcción de un edificio de imponente modernidad. El donativo taiwanés, que se inauguró hace unos siete años, incluía una laptop para cada diputado. Según las malas lenguas, alguna de ellas fue usada para matar el tedio parlamentario recorriendo algunas páginas inconfesables.
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