Berlusconi sufrió un humillante revés electoral en su feudo de Milán

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La coalición de derecha del jefe de gobierno italiano Silvio Berlusconi registró este lunes un humillante revés electoral al perder la alcaldía de Milán, su feudo desde hace 18 años, y salir derrotada en Nápoles, la capital del sur.

En Milán, la alcaldesa saliente y candidata de Berlusconi, Letizia Moratti, obtuvo sólo el 44,9% de los votos contra el 55,10% alcanzado por el candidato de izquierda, el abogado Giuliano Pisapia, en la segunda vuelta electoral celebrada el domingo y lunes.

Pisapia, un tímido penalista de 62 años, promovido por el gobernador de Apulia, Nichi Vendola, proveniente de las filas de Refundación Comunista, se impuso por sorpresa en las primarias del Partido Democrático (PD) al candidato oficial.

Acusado por la derecha de ser un extremista, de querer convertir a la capital financiera en una "gitanópolis", logró unir a las fuerzas de izquierda y convencer al electorado, inclusive a una parte de la burguesía industrial milanesa, con un estilo educado, basado en el diálogo y los resultados concretos.

Hace 15 días, en la primera vuelta, Pisapia había conseguido superar a la alcaldesa por casi 6 puntos, obteniendo 48% de los sufragios contra 41,6%.

Milán, la capital económica de Italia, ciudad natal de Berlusconi y desde hace casi dos décadas su feudo electoral, además de ser la sede de su imperio mediático Fininvest, dio la espalda al primer ministro, quien reconoció la dura derrota sufrida por su coalición.

"Perdimos, es evidente. Pero tenemos que mantener la calma y seguir adelante. La coalición debe permanecer unida", admitió Berlusconi al margen de una visita oficial en Rumania.

"Cada vez que sufro una derrota, se me triplican las fuerzas", comentó a la prensa el multimillonario primer ministro.

La derrota tendrá repercusiones a nivel político debido a que el jefe de gobierno había transformado las elecciones locales en una prueba sobre su persona, tras un año de escándalos sexuales y procesos judiciales por corrupción que han afectado negativamente la popularidad del multimillonario político.

Por su parte Pier Luigi Bersani, líder del mayor partido de oposición de izquierda, Partido Democrático, pidió la "dimisión" del jefe de gobierno tras la derrota electoral y la fractura de la coalición.

La mayoría de los analistas interpreta el fracaso de Berlusconi como el "comienzo del fin" de casi veinte años de "berlusconismo".

En Nápoles, afectada por una grave crisis de basuras y gobernada desde hace casi 20 años por el centro-izquierda, el vencedor fue el exmagistrado Luigi de Magistris, quien proviene de Italia de los Valores y es uno de los líderes del partido fundado por el juez anticorrupción Antonio Di Pietro, enemigo acérrimo del primer ministro.

Los escrutinios otorgaron una amplia ventaja a De Magistris, con el 65,37% contra el 34%.

Berlusconi participó activamente en la primera fase de la campaña e inclusive encabezó la lista municipal.

Someterse a la segunda vuelta en Milán representó una sorpresa y un duro golpe para el magnate, cuya popularidad cayó del 60% en el 2008 al 31% y decidió cambiar de estrategia, aduciendo que los candidatos presentados eran "débiles" y fomentando una campaña indirecta de descalificaciones contra Pisapia.

"Inicia una nueva era para Milán", declaró Pisapia tras conocer los resultados, visiblemente satisfecho y en medio a los aplausos de la muchedumbre que gritaba "Milán liberada, Milán liberada".

Con esta derrota, el mandatario italiano pierde el poder sobre la principal región económica del país, que pasa a manos de la izquierda ya que a la mayor ciudad industrial hay que sumar las conquistas en primera vuelta en Bolonia y Turín.

La mayoría de los analistas interpreta el fracaso de Berlusconi como el "comienzo del fin" de casi 20 años de berlusconismo. "Berlusconi quedó debilitado, se trata de un fracaso personal", comentó el experto francés Marc Lazar.

La derrota es particularmente humillante en la pequeña localidad de Arcore, cerca de Milán, en donde se encuentra la residencia privada de Berlusconi y donde suele organizar sus controvertidas fiestas, con prostitutas de lujo y estrellas de televisión. "Se abre una fase de incertidumbre política", anunció por su parte el ex ministro del Interior Giuseppe Pisanu.

El mensaje de las urnas afectará probablemente a la coalición de derecha, en particular a la alianza con la Liga Norte, el movimiento contrario a la inmigración, que sale también resquebrajado.

"Los resultados no afectarán al gobierno", afirmó hace unos días Berlusconi, aunque sus aliados ya piden cambios. "Este gobierno necesita un látigo", comentó este lunes el ministro del Interior, Roberto Maroni, líder de la Liga Norte.

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