Blair, junto al Papa entre rumores sobre su conversión al catolicismo

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Ciudad del Vaticano, (ANSA)- El primer ministro británico Tony Blair y el papa Benedicto XVI se reunieron ayer en el Vaticano, donde hablaron sobre la crisis en Medio Oriente y el futuro de Europa, en un marco de hermetismo sobre la conversión del premier al catolicismo.

Sin embargo, distintas fuentes dijeron que Blair habló con el pontífice de su futuro político y religioso. El Vaticano evitó dar información al respecto.

De todos modos, el jefe de gobierno británico, en declaraciones a la prensa de su país, admitió su ventilada conversión al catolicismo en un próximo futuro pero subrayó que el tema aún no está resuelto.

Un comunicado vaticano afirmó que Blair y sus interlocutores del Vaticano, mantuvieron un diálogo franco sobre la situación internacional, tales como el "delicado conflicto en Medio Oriente y el futuro de Europa tras la cumbre de Bruselas sobre el tratado institucional".

Por su parte, Blair manifestó su intención de comprometerse de un modo particular por la "paz en Medio Oriente y por el diálogo interreligioso" una vez que abandone su cargo de jefe de gobierno", según la nota de la Santa Sede.

El texto vaticano no hace ninguna referencia a una eventual conversión al catolicismo de Blair, cuyo mandato como primer ministro concluye el 27 del corriente mes y que reconoció ayer implícitamente en una entrevista a The Times que se prepara a dejar la Iglesia anglicana por la católica. Su esposa Cherie y sus cuatro hijos son católicos.

La adopción de la religión católica no le impone un nuevo bautismo ya que tanto la iglesia anglicana como la católica son dos ramas de la misma religión cristiana, por lo cual al máximo Blair tendrá que manifestar su adhesión a los dogmas católicos.

Blair, por otra parte, antes de abandonar Roma, almorzó en el colegio británico católico de la capital italiana, que nunca había sido visitado por un jefe de gobierno del Reino Unido.

La nota recordó por otra parte que tuvo lugar "un intercambio de opiniones sobre ciertas leyes recientemente aprobadas por el Parlamento de Gran Bretaña", sin dar más detalles, pero se supone que se refería a la ley que favorece la adopción de niños de parte de parejas homosexuales.

La reunión entre el Papa y Blair duró 25 minutos pero tras el encuentro a solas se unió a ellos el arzobispo católico de Westminster y jefe de la Iglesia católica de Inglaterra y Gales, cardenal Cormac Murphy O'Connor, y los tres continuaron las conversaciones durante otros 10 minutos, dijeron fuentes vaticanas.

En un clima de gran cordialidad, el pontífice recibió a Blair, procedente de la cumbre de Bruselas sobre el Tratado constitucional.

"Escuché que fue un éxito", dijo Benedicto XVI a su huésped, una vez que ingresaron en la biblioteca privada.

"Si, respondió Blair, pero tuvimos una noche verdaderamente larga. Terminamos a las 05.30 de esta madrugada".

Luego de las conversaciones privadas, se abrieron las puertas de la Biblioteca del pontífice e hizo ingreso la delegación que acompañaba a Blair, entre ellas su esposa Cherie.

Tres fotografías de época del cardenal John Henry Newman, que tras ser miembro de la Iglesia anglicana se convirtió al catolicismo, fueron donadas por el jefe de gobierno británico a Ratzinger, objeto que los analistas vaticanos interpretaron como un gesto muy significativo.

Blair, anglicano de familia, declaró al periódico The Times que su conversión al catolicismo aún no está resuelta, tras especulaciones de la prensa británica que afirmó que el premier adoptará el credo de su esposa Cherie y de sus cuatro hijos, una vez que renuncie el próximo miércoles 27 de junio al gobierno.

Tras preguntársele si se convertirá al catolicismo, el mandatario respondió: "Las cosas no siempre están resueltas como deberían".

La audiencia de Blair con Benedicto XVI en el Vaticano fue su última actividad en el extranjero como primer ministro antes de su salida.

El jefe del gobierno entregará el próximo miércoles su renuncia a la reina Isabel II, y será reemplazado en Downing Street por su ministro de Economía, el escocés Gordon Brown.

Blair dijo acerca del tema de la conversión religiosa: "No quiero hablar al respecto. Es difícil con algunas de estas cosas".

Bajo las actuales leyes británicas, no hay impedimento para que un primer ministro de Gran Bretaña adopte la religión católica.

Sin embargo, Blair se hubiera convertido en el primer jefe del Gobierno en ejercicio en adoptar dicho credo.

Esa posición lo hubiera dejado enfrentado al Anglicanismo, ya que es el primer ministro quien designa a los obispos de la Iglesia de Inglaterra.

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