30 de mayo 2005 - 00:00

Bolivia: comienza una semana decisiva para futuro de Mesa

Como la semana pasada, indígenas e izquierda vuelven a marchar hacia La Paz. El Congresoreanuda mañana sesiones, cuando arrecian amenazas de ultras.
Como la semana pasada, indígenas e izquierda vuelven a marchar hacia La Paz. El Congreso reanuda mañana sesiones, cuando arrecian amenazas de ultras.
La Paz (AFP, EFE) - Tras la impasse del fin de semana, los sectores radicalizados que se manifiestan en La Paz intentarán desde hoy derrocar al presidente Carlos Mesa y forzar la nacionalización de los hidrocarburos. Las protestas se harán sentir de cara a la sesión parlamentaria de mañana, cuando el Congreso reanude sus actividades.

Los legisladores están convocados para discutir el referendo autonómico (reclamado por dirigentes de regiones como Santa Cruz de la Sierra y Tarija), pero las organizaciones sociales amenazaron con desatar violentas manifestaciones para que también incorporen modificaciones a la Ley de Hidrocarburos y llamen a una asamblea constituyente.

En este contexto, el defensor del pueblo, Wald Albarracín, llamó a «que se calmen los ánimos y haya una especie de tregua para que los parlamentarios sesionen sin presiones».

La sede de gobierno fue hostigada la semana pasada por manifestaciones de mineros, indígenas, maestros, comerciantes y trabajadores que pretenden ocupar la fuertemente resguardada plaza Murillo, donde están emplazados el Congreso y el palacio presidencial (Quemado).

Todo ello en medio de diferentes rumores sobre golpes de Estado, que ayer fueron reactivador por el dirigente cocalero Evo Morales. El titular del Movimiento Al Socialismo volvió a apuntar al presidente del Congreso, Hormando Vaca Díez, como uno de los que estarían tratando de activar un golpe junto a sectores de las fuerzas armadas.

Albarracín, que intenta sin éxito concretar un encuentro nacional de unidad, deploró que el Congreso se apreste a discutir «estos candentes asuntos corriendo el riesgo de que se traten sin los consensos mínimos».

La decisiva reunión parlamentaria, que eventualmentepodría pacificar el país o ahondar sus divergencias,
intentará ensamblar las contrapuestas agendas regionales que tienen al país al borde de la escisión.

El económicamente poderoso departamento de Santa Cruz encabeza una corriente apoyada por Tarija, que alberga ricos yacimientos gasíferos, y claman por un
referendo autonómico, al que se autoconvocó para el 12 de agosto.

Por su parte, La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí y Chuquisaca se inclinan más bien por convocar a una asamblea constituyente que aborde modificaciones a la Constitución y encare además las autonomías regionales.

Se trata de «evitar que la violencia marque el tono moral de las relaciones entre los bolivianos», matizó.

Mientras los sindicatos continúan pidiendo en las calles y rutas de La Paz la asamblea constituyente y la estatización del gas,
los empresarios de Santa Cruz proponen que el presidente Carlos Mesa «se haga a un lado» y convoque a elecciones anticipadas ante la crisis política.

El pedido siguió al pronunciamiento de dos militares de graduación media que intimaron el miércoles en un mensaje en la televisión la renuncia de Mesa y el cierre del Congreso.

Ambos fueron dados de baja de las fuerzas armadas que se aglutinaron en torno al «estado de derecho» e implícitamente respaldaron a Mesa.

A fin de despejar la sensación de debilidad del gobierno, el ministro de la Presidencia,
José Galindo, advirtió que Mesa «está gobernando» y cumplirá su mandato presidencial hasta el 6 de agosto de 2007.

En tanto, los activistas siguieron interrumpiendo las diferentes rutas que comunican La Paz con el aeropuerto de El Alto, lo que está ocasionando graves dificultades de abastecimiento.

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