2 de junio 2005 - 00:00

Bolivia: fracasó sesión del Congreso y crece la crisis

Miles de indígenasbolivianos llevaron otravez ayer su protesta aLa Paz. El país sedebate en un embrolloinstitucional de muydifícil resolución.
Miles de indígenas bolivianos llevaron otra vez ayer su protesta a La Paz. El país se debate en un embrollo institucional de muy difícil resolución.
La Paz (AFP, EFE, ANSA, Reuters) -- El presidente del Congreso de Bolivia, Hormando Vaca Díez, debió cancelar por falta de consenso una trascendental sesión para analizar la convocatoria a una Asamblea Constituyente y los polémicos referendos autonómicos en el país.

Vaca Díez hizo el anuncio ante los diputados y senadores que aguardaban desde dos horas antes del inicio de la sesión, mientras los jefes de bancada de los grupos parlamentarios buscaban fórmulas de concertación de último momento.

«Hoy todo el mundo coincide en que hay que trabajar primero los consensos y después instalar el plenario. Creo que ésa es una decisión atinada y, reitero una vez más, unánime, en consecuencia les pido paciencia. No vamos a instalar la sesión», dijo Vaca Díez ante los parlamentarios.

En una situación de indefinición que agrava la crisis política y social boliviana, el Congreso de 157 miembros se mostró dividido al calor de las reivindicaciones de la región de Santa Cruz, la más rica y poblada del país, que exige la convocatoria a un referendo sobre autonomías regionales; y de La Paz, que demanda la convocatoria previa a una Asamblea Constituyente, un modo de diluir aquel reclamo.

•Debate frustrado

Un intento por reinstalar los debates del Congreso fracasó el martes por falta de quórum. Entre 61 y 70 de los 130 diputados demandaron en esa ocasión, en una sesión irregular, la renuncia del presidente del Congreso, Hormando Vaca Díez, acusado de maniobrar para asegurar el triunfo de la postura de Santa Cruz.

Santa Cruz, liderada por una organización civil empresarial, ha arrastrado en su reclamo autonómico a las provincias de Beni y Pando, de gran potencial forestal y agroindustrial; y Tarija, donde se emplaza la segunda riqueza gasífera de Sudamérica: 48,7 trillones de pies cúbicos.

•Disconformidad policial

En otro orden, tres centenares de policías plantearon demandas institucionales y expresaron ayer su disconformidad con Mesa. En su mayoría suboficiales, los uniformados, reunidos en un regimiento policial en el centro de La Paz, se resistieron a desplegarse en los puntos de conflicto social en la agobiada capital.

Una gestión de emergencia del comandante nacional de policías, general David Aramayo, frenó la protesta de sus subordinados, mientras medio centenar de militares tomaba posición de resguardo de la Plaza de Armas de La Paz, que alberga el presidencial Palacio Quemado y el edificio del Congreso.

En ese contexto,
el vocero de un grupo de policías del principal regimiento de La Paz anunció su pase a la clandestinidad junto a otros seis agentes.

En este clima de convulsión, el gobierno de Carlos Mesa volvió a evocar las denuncias de golpe de Estado. «No ha cesado el movimiento conspirativo para derrocar al presidente, pero las fuerzas armadas y la policía son el principal muro de contención», aseveró el ministro de Gobierno, Saúl Lara. El ministro apuntó en su denuncia a «intentos conspirativosno sólo desde el Parlamento, sino de la izquierda radicalizada y dogmática, y de algunos empresarios».

En ese sentido,
se conoció ayer un pronunciamiento de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO, Santa Cruz), que se sumó a las presiones de otras entidades empresariales que buscan forzar la renuncia del presidente.

Mientras el país quedaba aislado de la Argentina, Perú, Chile y Paraguay por los bloqueos de carreteras, la Iglesia Católica se declaró dispuesta a mediar en la crisis. «Si una de la partes nos lo pide, entonces la Conferencia Episcopal puede participar en buscar el diálogo y una solución», dijo monseñor Edmundo Abastoflor, arzobispo de La Paz y vicepresidente del organismo.

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