La Paz (EFE, AFP) - La protesta de cerca de 7.000 presos en las cárceles de Bolivia, que incluye automutilaciones como forma de presión, cumplió ayer su cuarto día tras fracasar el diálogo con el gobierno.
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El director de Régimen Penitenciario, Ramiro Llanos, dijo que el peor incidente de la jornada se presentó en la cárcel de la ciudad andina de Oruro, donde un recluso resultó herido «accidentalmente» con quemaduras tras prender fuego a unos colchones.
Según Llanos, «el reo no buscaba inmolarse y la policía y un fiscal intervinieron para socorrerlo y evitar desmanes» en medio de la protesta de los otros reclusos, uno de cuyos dirigentes, Leonardo Casco, dijo que la policía usó gases lacrimógenos para controlar la manifestación de los internos.
En la cárcel de San Pedro de La Paz, el dirigente de los presos Oscar Romero aseguró que las protestas continuaron ayer con el aumento de las huelgas de hambre, las crucifixiones y entierros de reos hasta el cuello.
En tanto, en el penal de alta seguridad del Abra, en la ciudad central de Cochabamba, los internos anunciaron que se limitarán a mantener el ayuno y suspendieron las otras medidas de presión.
Hacinamiento
«El sistema no vela por la igualdad jurídica y prácticamente estamos pagando por la pobreza y no por las condenas», dijo Romero, que también reclamó por el hacinamiento en esa cárcel, que data de 1895 y donde hay más de 1.500 internos cuando su capacidad es de sólo 300 personas.
Un 77 por ciento de los casi 7.000 internos en los 55 penales de Bolivia no tiene condena, un problema que Llanos atribuyó a la lentitud con la que actúa el sistema judicial.
Hasta ahora el gobierno ha ofrecido a los reclusos el inicio en el Parlamento de un debate para cambiar normas penales y una petición a la Corte Suprema para que agilice los juicios, pero los internos quieren ver aprobadas ya las modificaciones legales.
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