Un escándalo de lavado de dinero y vínculos con paras golpea la puerta de Bolsonaro

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Vivía desde hace más de un año en una residencia en Río propiedad del abogado del ultraderechista. Se lo señala como partícipe de un esquema de corrupción en la legislatura de Río de Janeiro. En medio del caos, renunció el ministro de Educación por haber pedido que los 11 miembros del STF fueran presos.

Brasilia - Un expolicía apuntado como testaferro del senador Flavio Bolsonaro, hijo del presidente Jair Bolsonaro, fue detenido ayer en Brasil acusado de desviar y lavar dinero público, en un operativo realizado en la casa del abogado del jefe del Estado, en donde se ocultó durante un año, en el peor escándalo por corrupción que golpea de lleno a la familia presidencial.

Sin embargo, no fue esta la única mala noticia que tuvo que enfrentar ayer el ultraderechista mandatario, ya que por la tarde anunció su renuncia el ministro de Educación, Abraham Weintraub, en medio de una serie de investigaciones judiciales que lo involucran luego de haber dicho en una reunión de gabinete que los 11 miembros del Supremo Tribunal Federal (STF) debían ir presos. Weintraub, uno de los líderes de la extrema derecha brasileña que responde políticamente al gurú de este sector, el astrólogo Olavo de Carvalho, renunció tras 14 meses en el cargo en el que acumuló polémicas en el sector educativo, político, diplomático y judicial.

El expolicía detenido es Fabricio Queiroz, quien es uno de los mejores amigos del presidente Bolsonaro y se desempeñó como chofer de Flavio en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro hasta 2018.

Queiroz está acusado por la fiscalía de Río de Janeiro de ser el ejecutor de una red de empleados “ñoquis” de la oficina de Flavio, que devolvían parte de sus salarios para luego lavar el dinero en el sistema legal, una práctica que en el argot brasileño se conoce como “rachadinha”.

El amigo del presidente fue detenido en una casa de campo en Atibaia, interior del estado de San Pablo, propiedad del abogado Frederick Wasseff, por orden del juez Flavio Itabaiana de Río de Janeiro.

Entre las transacciones sospechosas se encuentra un cheque de Queiroz cobrado por la primera dama, Michele Bolsonaro.

El año pasado, Queiroz fue a varios canales de televisión para explicar el origen de su fortuna siendo chofer y un policía retirado: “Soy especialista en la compra y venta de automóviles”, dijo.

Esta detención de Queiroz, amigo del presidente desde 1984, es interpretada como el mayor golpe que sufre Bolsonaro desde que asumió el 1 de enero de 2019, ya que pone en primer plano las sospechas de que hay una trama de corrupción y lavado de dinero hacia supuestas bandas parapoliciales.

El juez Itabaiana ordenó también allanar la oficina política de la familia Bolsonaro en Bento Ribeiro, en la zona norte de la Ciudad Maravillosa.

Queiroz comenzó a ser investigado porque en el espacio de menos de un año entraron casi 250.000 dólares en su cuenta bancaria, todos con depósitos en efectivo de menos de 3.000 reales.

Se estima que entre 2009 y 2018 Queiroz pudo haber desviado unos 7 millones de reales, casi 1,5 millones de dólares, con el esquema de ñoquis

Queiroz no estaba prófugo pero no había acudido a declarar como testigo y su paradero era desconocido hasta ayer.

Estaba oculto en la casa del abogado Wasseff, pieza clave del bolsonarismo, a tal punto que el presidente lo recibió el miércoles en un acto en el Palacio del Planalto.

Wasseff es el defensor de Flavio en el escándalo y del presidente en el caso del atentado que sufrió en 2018. La hija de Queiroz fue hasta 2018 empleada de la oficina parlamentaria del entonces diputado Jair Bolsonaro, electo presidente ese año. En octubre de 2018, tras vencer en las elecciones, toda la familia Queiroz fue echada por los Bolsonaro de los cargos público que sus miembros ocupaban.

Este operativo se suma a la redada hecha el lunes por el Supremo Tribunal Federal (STF) contra aliados del presidente acusados de financiar, participar y organizar actos para atentar contra la democracia.

El expolicía Queiroz es amigo de Bolsonaro desde la época en que ambos estaban en el Ejército.

Flavio Bolsonaro reaccionó en las redes sociales y dijo que la operación pedida por la fiscalía de Río y ejecutada por la Policía de investigaciones de San Pablo “es una pieza más en el tablero montado contra el presidente Bolsonaro”.

“En 16 años como diputado estadual en Río no hubo nada en contra de mí. Apenas mi padre asumió la presidencia iniciaron las acusaciones...”, afirmó Flavio.

El presidente, quien durante esta semana denunció “abusos” contra sus aliados por parte del Supremo Tribunal Federal, inicialmente no se manifestó.

Ayer por la mañana no se detuvo a conversar con seguidores en el Palacio de la Alvorada. La situación de Queiroz tiene múltiples aristas, porque también está sospechado de tener vínculos con las bandas parapolicías (llamadas milicias en Brasil) que dominan el delito en parte de la zona oeste de Río de Janeiro. De una milicia llamada Oficina del Crimen formaba parte el expolicía separado por corrupto Adriano Nóbrega, muerto en un tiroteo con la policía en Bahía en febrero, mientras estaba prófugo de la Justicia por homicidio. Nóbrega había sido condecorado por Flavio Bolsonaro con la medalla Tiradentes, la máxima honra de la Asamblea Legislativa de Río.

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