Bonanza económica de España: una fábrica de nuevos ricos
Varón en la cincuentena, empresario o profesional, con una sólida educación financiera y residente en una gran ciudad -como Barcelona, Madrid o Valencia-, es el perfil clásico del "nuevo rico" español. Sin embargo, poco a poco, este perfil está cambiando, dando entrada a nuevos protagonistas que reclaman un trato preferencial por bancos y cajas. Jóvenes empresarios punto.com, deportistas, toreros e, incluso, como apunta un importante banco nacional, estrellas de Operación Triunfo como David Bisbal o Rosa son cada día más numerosos en los listados.
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Según el Informe sobre la Riqueza en el Mundo 2003, elaborado por las consultoras Merrill Lynch y Cap Gemini Ernst &Young, en España hay 110.000 millonarios, 4,23% de las fortunas europeas. En cambio, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), 55% de las familias españolas tiene problemas para llegar a fin de mes.
•Lejos de Francia
La clave de las grandes riquezas fue, es y seguirá siendo la empresa. «En los años '70, la fortuna se obtenía por herencia. Ya en los años '80 muchos emprendedores arriesgaron todo su dinero creando empresas que han generado grandes cantidades de capital. En la última década, esta tendencia se ha visto consolidada. La empresa siempre estará ahí. El empresario de éxito será aquel que pueda crear una fortuna. El resto -herencias o premios de lotería-es totalmente anecdótico», explica Luis Moreno, director general de Marketing y Banca electrónica de Banif.
•Nueva hornada
El boom inmobiliario producido en los últimos tiempos en España ha dado lugar a una nueva hornada de nuevos ricos derivados del ladrillo. «El mercado que más ha crecido en los últimos años ha sido el inmobiliario. Un mercado que ha generado grandes bolsas de dinero», señalan desde Banif.
Dinero para dar rienda suelta a los exclusivos caprichos de unos pocos. Tópico, pero una realidad, los millonarios continúan gastando sus cuartos en palos y bolas de golf, en apacibles travesías por el mar de turno y en pegar unos cuantos tiros en recónditos parajes de la sabana africana.
Todos los bancos consultados coinciden en afirmar que los millonarios españoles no tienen su dinero quieto y buscan su rentabilidad ante todo. «Es muy raro la persona que tiene un gran patrimonio y no busca la manera de obtener el mayor rendimiento posible», asegura Argüello.
Aparte de la tradicional inversión en pisos y locales, los adinerados buscan réditos en la Bolsa y en otros productos financieros, especialmente en Sociedades de Inversión Mobiliaria de Capital Variable (SIMCAV) y fondos de inversión con capital garantizado. «La creciente cultura financiera de las personas ha producido en los últimos 10 años una sofisticación de sus inversiones. La gente quiere nuevos productos en los que rentabilizar su dinero. Los bienes inmuebles son algo más, pero no lo único a la hora de invertir», afirma Jaime Carvajal, director general de Sabadell Banca Privada.
Pero sus inversiones no acaban en productos financieros de alta rentabilidad. Los millonarios españoles también colocan su dinero en productos afines a su posición social. Joyas, obras de arte y cuidadas bodegas de vino son reclamados por su dinero.
Después de dejar atrás la guerra de Irak, las idas y venidas de la Bolsa y la neumonía asiática, ahora corren buenos tiempos para las grandes fortunas. En términos globales, las de los millonarios crecieron en 2002 un 3,6%, hasta alcanzar un total de 25,9 billones de euros. Según Juan Carlos Crespo, responsable de Merrill Lynch Banca Privada en España, «se prevé que las fortunas de estos particulares aumenten lentamente en los dos próximos años, para posteriormente incrementarse hasta alcanzar los 36,1 billones de euros en 2007, lo que supone un crecimiento anual de 7%».
Algunos buenos datos económicos y la ansiada recuperación de los mercados alientan esperanzas de la llegada de buenos tiempos para amasar grandes fortunas, pero, como avisa Moreno, «en muchos casos el dinero se hace muy rápido, pero se pierde a mayor velocidad». Hagan juego.




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