Brasil: plan para bajar los impuestos a exportadores

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Brasilia (Reuters, Bloomberg, O Estado de S. Paulo) - El gobierno brasileño presentó al Congreso su propuesta de reforma impositiva, que estipula una extensión del impuesto al cheque, desgravaciones a productores y exportadores y mayor tiempo para que los estados desmonten sus anárquicos esquemas de exenciones tributarias a empresas, lo que en el pasado derivó en una verdadera guerra fiscal entre estados pobres y ricos.

El presidente Luiz Inácio Lula Da Silva dijo que la reforma es esencial para incrementar la competitividad de la primera economía de América latina. El plan, la segunda reforma estructural liderada por Lula, es considerado vital, ya que apunta a simplificar la estructura tributaria, a desgravar las actividades productivas y exportadoras y a poner orden en la relación fiscal entre los estados y la Unión.

El texto oficial, presentado el lunes, propone que el impuesto provisional al cheque (Contribución Provisoria sobre los Movimientos Financieros) de 0,38% sea prorrogado hasta que pueda convertirse en un impuesto permanente que tendría un tope de 0,38% y un mínimo de 0,08%.

El texto, que la comisión discutirá mañana, dice que el gobierno federal no tendrá que compartir con los estados lo recaudadado en ese concepto o las imposiciones a los combustibles, lo que genera tensión con los gobernadores.

• Desgaste

La aprobación de lo referente al impuesto al cheque es clave: por el monto que representa (8.000 millones de dólares anuales), es fundamental para la solidez fiscal del país, y Lula aspira a no tener que asumir la tarea desgastante de seguir negociando año tras año con el Congreso su prórroga.

El plan también propone extender el sistema de distribución de los ingresos entre el gobierno federal y las municipalidades hasta 2007, lo que mantendría el derecho del gobierno a utilizar hasta 20% de los impuestos federales como considere conveniente.

Los legisladores que escucharon la presentación de la reforma expresaron su irritación, debido a que los estados no compartirían algunos ingresos, y prometieron oponerse en la votación del proyecto en comisión.

Mientras, un grupo de líderes empresarios acudió al Congreso a pedir algunas garantías y rectificaciones a los jefes legislativos del oficialismo, pero se quejaron a la salida de no haber obtenido compromisos concretos.

Analistas políticos han dicho que la reforma podría resultar la prueba más dura para el gobierno de centroizquierda de Lula desde que asumió su cargo, a comienzos del año.

• Irritación

Los intentos del anterior gobierno de reformar el sistema fiscal fueron echados por tierra por la oposición de los gobiernos municipales y estaduales, irritados por la posibilidad de perder ingresos.

Los economistas esperan que la reforma permita modernizar el sistema tributario y reducir la carga fiscal sobre las exportaciones, sin incrementar la carga fiscal general de Brasil, que en su nivel de 36% del Producto Bruto Interno (PBI) está a la par de la de Suecia y de Gran Bretaña.


El proyecto de la reforma tributaria también propone unificar los impuestos estaduales al movimiento de bienes y servicios, conocido como ICMS, para crear un estándar nacional que cambiaría a impuesto el consumo en lugar de la producción, como ocurre actualmente.

Sin embargo, aunque el proyecto prevé una exención a los exportadores del impuesto ICMS, también propone establecer un fondo a partir de otros impuestos para ayudar a compensar a los estados por los ingresos fiscales perdidos.

La reforma también prevé la creación de un fondo de desarrollo nacional con la recaudación de dos por ciento de los impuestos a los productos industriales y algunos impuestos a la renta para ayudar a las regiones más pobres.

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