Brutal ataque terrorista en Irán: más de 40 muertos en un atentado contra la Guardia Revolucionaria
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Imagen de la TV iraní.
"Entre los fallecidos hay diez jefes tribales y varios más han resultado heridos", precisó.
La Guardia Revolucionaria ha acusado de la matanza a "mercenarios de la arrogancia internacional", expresión esta última con la que el régimen iraní suele referirse a Occidente, y en especial a Estados Unidos.
"Sin duda, este acto salvaje e inhumano está relacionado con la estrategia satánica de los extranjeros y los enemigos que han sido heridos por la Revolución Islámica", aseguró el cuerpo en un comunicado.
En la misma dirección se pronunció el presidente del Parlamento iraní, Ali Lariyani, quien antes de partir rumbo a Suiza sugirió que el ataque "es resultado de la forma de actuar de Estados Unidos en la región".
Horas antes, el propio Lariyani había informado de la masacre al pleno de la Cámara, que prorrumpió en gritos de "muerte a Estados Unidos".
Hasta el momento, ningún grupo ha asumido la autoría del ataque, el segundo de estas características que sufre Irán en su agitada frontera oriental en los últimos seis meses.
Algunos responsables iraníes apuntan, no obstante, al grupo extremista suní "Yundulah" (Ejército de Alá), al que se vincula con la red terrorista internacional Al Qaeda y que ya ha cometido actos de esta naturaleza en Irán en el pasado.
En mayo asumió la responsabilidad de un atentado suicida que segó la vida de 25 personas en la mezquita Amir el Mohini de la localidad de Zahedan, una de las dos capitales de Sistán Baluchistán.
Apenas 72 horas después, la Justicia iraní ejecutó a tres personas a las que acusó de planificar el ataque.
Irán acusa a Washington de haber financiado las actividades de este grupo, que lidera el extremista Abdel Malik Riggi y cuyo hermano, Abdel Hamid, fue arrestado meses atrás.
Sistán Baluchistán, situada a unos 1.500 kilómetros al sureste de Teherán, es escenario desde hace años de enfrentamientos entre fuerzas de seguridad iraníes y bandas que se dedican al tráfico de armas y drogas procedentes de Afganistán, primer país productor de opiáceos del mundo.
Para tratar de controlar la situación, el régimen iraní decidió el pasado mes de marzo encomendar la tarea a la Guardia Revolucionaria.
Peyman Foruzeh, diputado iraní por la localidad de Zahedan, reconoció hoy que pese al esfuerzo, Irán no tiene un "buen control" de esa permeable zona.
"La frontera este se extiende 1.400 kilómetros (de norte a sur), 400 de ellos en zonas de difícil acceso. Se deben hacer más esfuerzos diplomáticos con Pakistán", explicó Faruzeh, a quien citó la agencia de noticias local Fars.
Por su parte, el presidente de la Comisión de Seguridad Nacional y Asuntos Exteriores del Parlamento iraní, Alaedin Boroujerdi, volvió a acusar hoy a EEUU de apoyar a los grupúsculos terroristas que actúan en la región.
En declaraciones divulgadas por la agencia de noticias local Mehr, el diputado vinculó directamente a Washington con el grupo "Yundulah".
"Los enemigos de la Revolución Islámica, y en particular Estados Unidos, son los principales patrocinadores de los grupúsculos terroristas. Este país apoya desde hace tiempo al grupo de Riggi", denunció.
"El propósito de los enemigos es impedir la estrecha relación entre la Guardia Revolucionaria y el pueblo", apostilló.



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