Bush pidió la retirada de Israel y fustigó a Arafat
-
La Unión Europea abrió un nuevo capítulo en la negociación para incorporar a Ucrania al organismo
-
Terremotos en Venezuela: la cifra de muertos ya alcanzó los 4.700 y casi 30.000 personas siguen desaparecidas
Este giro estadounidense coincidió con una virtual ruptura de relaciones entre el gobierno de Sharon y la Unión Europea. Los representantes de la Unión Europea (UE), Josep Piqué y Javier Solana, ambos españoles, abandonaron Tel Aviv después del fracaso de su misión en Israel, donde no aceptaron reunirse con Ariel Sharon después de su veto al encuentro de ambos con el líder palestino, Yasser Arafat. «Se trata de un grave error», declaró sin vacilaciones Piqué, presidente de turno del consejo de ministros de la UE. «Una humillación» para voceros de la Autoridad Palestina.
•Exigencias
En los jardines de la Casa Blanca, Bush también les dedicó algunos párrafos a los integrantes del «eje del mal» y a otras naciones que Washington considera hostiles. Exigió especialmente a Irán y Siria que se «mantengan afuera» del creciente conflicto de Medio Oriente. Siria, en los últimos días, produjo un reacomodamiento de tropas, así como el Líbano, un país considerado aliado de los sirios. La tensión en la frontera con Israel se agrava día a día. Ayer, por caso, el Líbano disparó nueve cohetes contra radares israelíes después de que Tel Aviv advirtiera sobre una dura represalia si la milicia del Hizbollah ataca nuevamente las Granjas de Sebaa.
Bush instó al gobierno de Sharon a «detener las incursiones» en las áreas palestinas y a comenzar el retiro de sus tropas de esas ciudades. Reiteró su llamado a Israel para «mostrar un respeto y preocupación sobre la dignidad del pueblo palestino que es y será su vecino». «El gobierno israelí debe ser compasivo en los puntos de control y las fronteras, acabando con la cotidiana humillación de los palestinos inocentes.
«Los lineamientos de un acuerdo justo son claros: dos estados, Israel y Palestina, viviendo lado a lado en paz y seguridad. Esto puede ser un momento para la esperanza, pero necesita un liderazgo, no terror.»
En un duro mensaje a Arafat, advirtió que el predicamento del palestino es un fracaso, y que el cerco que padece en Ramallah «es en gran medida su propia hechura».



