5 de abril 2002 - 00:00

Bush pidió la retirada de Israel y fustigó a Arafat

Washington (AFP, ANSA, Reuters) - El gobierno estadounidense reaccionó a las críticas e inició ayer una ofensiva diplomática para implicarse más en la grave crisis de Medio Oriente, con el anuncio del envío del secretario de Estado, Colin Powell, a la zona de conflicto y al resignar la exigencia que compartía con Israel de que para encarar cualquier negociación de paz es necesario un cese el fuego. Además, el presidente George W. Bush instó a Israel a retirarse de los territorios autónomos, para que «convivan Israel y Palestina», aunque dedicó un durísimo párrafo a Yasser Arafat, al que acusó de «traicionar la esperanza» de su propio pueblo.

A pesar de las críticas vertidas por Bush, en las que cuestionó también la capacidad de Arafat para manejar la situación, el palestino anoche aceptó «sin condiciones» la propuesta de una convivencia pacífica con los israelíes a partir de un retiro de éstos de los territorios autónomos, de acuerdo con lo expresado por el negociador Saeb Erekat.

En los últimos días, el gobierno de Bush había recibido severas críticas, tanto internas como externas, en especial de la Unión Europea y de los propios países árabes, por su silencio y omisión ante la inédita avanzada del ejército israelí, lo que era interpretado como un aval al gobierno de Ariel Sharon.

Otro paso importante en la iniciativa estadounidense es el permiso que obtuvo de parte del gobierno israelí el enviado especial, Anthony Zinni, para entrevistarse con Arafat. El encuentro se producirá en las próximas horas en las oficinas asediadas del palestino en Ramallah.

Este giro estadounidense coincidió con una virtual ruptura de relaciones entre el gobierno de Sharon y la Unión Europea. Los representantes de la Unión Europea (UE), Josep Piqué y Javier Solana, ambos españoles, abandonaron Tel Aviv después del fracaso de su misión en Israel, donde no aceptaron reunirse con Ariel Sharon después de su veto al encuentro de ambos con el líder palestino, Yasser Arafat
. «Se trata de un grave error», declaró sin vacilaciones Piqué, presidente de turno del consejo de ministros de la UE. «Una humillación» para voceros de la Autoridad Palestina.

El canciller israelí, Shimon Peres (laborista), trató de contener a los europeos por todos los medios, pero no tuvo éxito.

En nombre de Los Quince, Piqué pidió al ministro respeto a los «compromisos sobre seguridad» y el fin de los obstáculos impuestos por el ejército israelí a la ayuda sanitaria.

•Exigencias

En los jardines de la Casa Blanca, Bush también les dedicó algunos párrafos a los integrantes del «eje del mal» y a otras naciones que Washington considera hostiles. Exigió especialmente a Irán y Siria que se «mantengan afuera» del creciente conflicto de Medio Oriente. Siria, en los últimos días, produjo un reacomodamiento de tropas, así como el Líbano, un país considerado aliado de los sirios. La tensión en la frontera con Israel se agrava día a día. Ayer, por caso, el Líbano disparó nueve cohetes contra radares israelíes después de que Tel Aviv advirtiera sobre una dura represalia si la milicia del Hizbollah ataca nuevamente las Granjas de Sebaa.

Bush instó al gobierno de Sharon a «detener las incursiones» en las áreas palestinas y a comenzar el retiro de sus tropas de esas ciudades. Reiteró su llamado a Israel para «mostrar un respeto y preocupación sobre la dignidad del pueblo palestino que es y será su vecino». «El gobierno israelí debe ser compasivo en los puntos de control y las fronteras, acabando con la cotidiana humillación de los palestinos inocentes.

«Los lineamientos de un acuerdo justo son claros: dos estados, Israel y Palestina, viviendo lado a lado en paz y seguridad. Esto puede ser un momento para la esperanza, pero necesita un liderazgo, no terror.»

En un duro mensaje a Arafat, advirtió que el predicamento del palestino es un fracaso, y que el cerco que padece en Ramallah «es en gran medida su propia hechura»
.

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