California: cede algo el fuego y Bush apura ayuda
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George W. Bush no repitió la actitud distante que tanto se le
criticó durante el desastre del huracán Katrina. Ayer viajó a
California, donde consoló a los residentes que perdieron
todo en el incendio forestal.
Al menos 15 focos seguían activos, pero bajo control, de los 18 que desde el domingo azotan montañas y colinas amenazando urbanizaciones clase alta, como en el balneario de Malibú, 30 km al oeste de Los Angeles, o residencias clase media-baja en San Diego, 200 km al sur de la megalópolis californiana.
Los bomberos -incluyendo 2.600 prisioneros entrenados para luchar contra los incendios-continuaban su batalla ayudados por docenas de camiones, aviones y helicópteros cisterna.
En su recorrido, las llamas dejaron hasta ahora 40 heridos y más de 1.000 millones de dólares en pérdidas sólo en la zona de San Diego, fronteriza con México, donde seis indocumentados mexicanos fueron hallados por los bomberos, uno de ellos en estado grave. Todos están hospitalizados en un centro médico estadounidense.
En el gran estadio de San Diego, el Qualcomm, convertido en un gran refugio, quedaban apenas 800 evacuados luego de que el lunes pernoctaron unas 20.000 personas: muchos abandonaron el lugar tras el anuncio de la policía de que revisaría las identificacionesy direcciones para verificarsi realmente eran evacuados, según informes de medios locales.
Todavía quedan tres incendios completamente fuera de control, todos en San Diego, donde dos ellos son de gran envergadura, y que siguen amenazando 20.900 casas, según cifras del Servicio de Emergencia de la Oficina de California.
Bush recorrió algunas de las zonas más afectadas por los incendios desde un helicóptero, visitó San Diego y se reunió con rescatistas y bomberos.
La Casa Blanca negó que las acciones del presidente traten de contrarrestar la lenta respuesta de su administración ante el huracán Katrina en 2005 en Nueva Orleans, ya que los incendios de California conllevaron la mayor evacuación después de la crisis de los huracanes.
En cuanto al origen de los incendios, un foco, o a lo sumo dos, entre los 18 que afectan el sur de California, parecen ser de origen doloso,y el FBI, que investiga el primero de los casos, ofreció una recompensa de 70 mil dólares para intentar capturar al pirómano.
Sobre la base de las indicaciones de las autoridades locales, sólo el así llamado incendio «Santiago», en el Orange County, al sur de Los Angeles, uno de los principales, tendría origen intencional.
Otras fuentes, como la red local de la «ABC», indicaron como doloso también un segundo incendio, aunque menor, el del condado de Riverside, al nordeste de San Diego. Los más devastadores, el «Witch», al norte de San Diego, y el «Harris», al sur de la ciudad que limita con México, fueron provocados por la seguía y las altas temperaturas.
Esta es una de las crisis de incendios más grave que ha vivido California, donde en 2003, al menos 22 personas murieron y 3.000 casas así como unos 3.000 km² quedaron en cenizas.




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