Castro, contra los "superrevolucionarios"
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Fidel Castro
Castro abrió las puertas a la inversión como parte de las reformas económicas que implementó en 1993 para enfrentar la severa crisis, llamada «período especial», provocada por la desintegración de la Unión Soviética, sostén de la isla por tres décadas. Pero hace tres años inició un proceso de recentralización de la economía, prohibió la libre circulación del dólar y redujo el trabajo por cuenta propia, señalando que las reformas provocaron « desigualdades» y «debilidades ideológicas».
«Nadie ha sido más crítico que yo de nuestra propia obra revolucionaria, pero jamás me verán esperar favores o perdones del peor de los imperios», dijo Castro en su artículo, el número 42 que publica desde el 29 marzo como «Reflexiones del comandante en jefe».
Sectores de la oposición, observadores y diplomáticos interpretaron el texto como una señal de contradicciones en el seno del gobierno y de agotamiento del modelo cubano.
En un sonado discurso pronunciado en la fiesta patria del pasado 26 de julio, Raúl Castro anunció «cambios estructurales y de concepto», bajo el socialismo,así como la posibilidad de aumentar la «inversión extranjera», pero «sin repetir los errores del pasado».
«Muestra un debate interno en el gobierno y él marca su posición en cuanto al futuro de Cuba: una línea tradicional, de no cambios, de mantener la política extremadamente centralizadora en la economía y acceder a inversiones extranjeras a cuentagotas», declaró el economista opositor Oscar Espinosa.
Para el opositor moderado Manuel Cuesta, el artículo muestra una «evidente contradicción en el gobierno y el artículo es una manera de zanjar públicamente una disputa tensa en la que definitivamente Raúl Castro va equilibrando la balanza en su favor».
«Refleja que el modelo cubano ha pasado a la historia, que la Revolución como paradigma se quiebra para la izquierda en general y él no tolera eso. Está atrincherado en una pinza griega: la crítica desde la derecha y la crítica desde la izquierda», apuntó.
Castro asegura que es consultado en las decisiones más importantes del país, mientras analistas y opositores estiman que Raúl Castro no podrá realizar grandes cambios en vida de su hermano.




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