2 de mayo 2003 - 00:00

Castro replica las acusaciones de Bush

La Habana (AFP, ANSA, DPA, Reuters) - El presidente cubano, Fidel Castro, emprendió una contraofensiva contra Estados Unidos, y acusó al gobierno de George W. Bush de querer establecer una «dictadura mundial» mediante una «política nazi-fascista siniestra». Castro anunció que si Cuba es atacado -ayer Washington volvió a señalar a la isla como país terrorista-, los cubanos defenderán la Revolución «hasta la última gota de sangre».

Castro también hizo referencia a la posibilidad de que el gobierno estadounidense tenga planeado matarlo: «En Miami y en Washington se discute hoy dónde, cómo y cuándo se atacará a Cuba o se resolverá el problema de la Revolución», dijo.

A su juicio, a corto plazo se habla de medidas económicas para endurecer el embargo estadounidense, pero también de una posible eliminación del líder cubano y de un ataque.

El comandante afirmó no estar preocupado «en absoluto» por si EE.UU. intenta eliminarlo. «Las ideas por las cuales he lucha toda mi vida seguirán viviendo». «Si la fórmula fuese atacar a Cuba como a Irak, me dolería mucho por el costo en vidas y la enorme destrucción que para Cuba significaría», indicó.

«Pero tal vez sea ése el último de los ataques fascistas de esta administración, porque la lucha duraría mucho tiempo».

«No deseamos que la sangre de cubanos y norteamericanos sea derramada en una guerra», aunque «haremos frente a todas las amenazas, no cederemos ante presión alguna», dijo Castro. Al hablar ante un millón de personas en la Plaza de la Revolución de la capital cubana, en ocasión del Día Internacional del Trabajo, y luego de semanas de recibir críticas de todo el mundo por violaciones a los derechos humanos, Castro denunció que la política exterior belicista de Bush tiene como objetivo el establecimiento «de una dictadura colonial mundial, que tendría un solo jefe, un solo juez y una sola ley».

• Desafiante

Luciendo su tradicional uniforme de combate verdeoliva, el líder cubano leyó el discurso titulado «Cuba y el nazi fascismo», le preguntó a la multitud tras leer fragmentos del discurso de Bush, en los que defiende la doctrina de las «guerras preventivas» como las de Afganistán e Irak, si «¿habrá hablado un estadista o un fanático incontenible?».

«Declaro en nombre del millón de habaneros aquí reunidos que haremos frente a todas las amenazas y no cederemos ante presión alguna; estamos dispuestos a defender la patria y la Revolución hasta la última gota de sangre», dijo Castro desafiante en referencia a la posibilidad de una invasión norteamericana a la isla.

A principios de abril, los tribunales cubanos condenaron a penas de hasta 28 años de prisión a 75 disidentes, periodistas y activistas de derechos humanos, y el pasado 11 fueron ejecutados tres secuestradores de una lancha de pasajeros que pretendían llegar a Estados Unidos. El líder cubano pidió a quienes han criticado a Cuba por las detenciones de disidentes y las ejecuciones de los tres secuestradores que condenen también a Estados Unidos.
Habló de los disidentes como «mercenarios a sueldo pagados por el gobierno hitleriano de Bush» y afirmó que «traicionan no sólo a su patria, sino también a la humanidad».

Insistió en acusar a EE.UU. de «alentar el potencial delictivo de carácter común para asaltar barcos o aeronaves con pasajeros a bordo, creando condiciones propicias para una agresión a Cuba». Castro se refirió también al Papa Juan Pablo II para expresarle su «respeto y admiración» y se mostró convencido de que, al igual que criticó la guerra contra Irak, no aconsejaría a los cubanos que se dejasen matar sin defenderse.

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